
La mayoría de los comentarios y opiniones en torno al incidente del martes pasado en Houston en la parte alta de la quinta entrada del juego entre Yankees y Astros, protagonizado por Framber Valdez y el mexicano César Salazar, reprueban las reacciones del pitcher dominicano. Sin embargo, el más afectado por esta situación, sin duda alguna, será el cátcher mexicano.
Lo que se alcanzó a apreciar, es que Salazar intentó alertar a Valdez para que no lanzara un pitcheo, lo lógico es pensar que esta acción se dio porque se terminaba el tiempo del reloj o porque hubo un mal entendido en el pitcheo solicitado o, tal vez, porque el cátcher notó algo en el terreno de juego que podía afectar a su equipo. Framber ignoró las señas de Salazar, decidió lanzar, y, le conectaron un batazo que se convirtió en un Grand Slam que puso la pizarra 6-0 en favor de los Yankees.
Valdez estaba furioso y en el siguiente lanzamiento cruzó a Salazar, tirándole una bola rápida, un sinker, cuando aparentemente el cátcher esperaba otro tipo de lanzamiento. Al pitcher lo acusaron de querer lastimar a su compañero y de no tener la capacidad de controlar sus emociones. Recibió muchas críticas y Salazar quedó como la víctima de esta situación.
No obstante, aunque en un porcentaje mucho menor, también existieron críticas para Salazar. Unas por haber distraído a su lanzador mostrando inseguridad, otras por no haber atrapado el pitcheo donde fue cruzado y otras más por echarse la culpa diciendo que el apretó un botón equivocado. Esas críticas también existieron, estemos o no de acuerdo.
Los rumores de que los compañeros de Salazar increparon a Valdez en el vestidor, dejaran de tener importancia y el asunto se va a olvidar, y aunque el aprecio y el apoyo de las mayorías fue para Salazar, es un hecho que al cátcher lo exhibieron y ahora muchos dudan de su capacidad, justamente cuando intenta establecerse en Grandes Ligas. Valdez por su parte, podrá quedar como antipático, pero es una estrella consumada que gana 18 millones de dólares por la temporada, y es importante para los Astros, mientras que Salazar, es el tercer receptor del equipo y gana el mínimo.
A veces la realidad es injusta, pero a fin de cuentas es lo que es.


