
El 30 de junio los Diablos Rojos del México obtuvieron al panameño Allen Córdoba en un cambio con los Charros de Jalisco. Córdoba era el líder de bases robadas con 41 y tercer lugar de bateo de toda la liga con .395, justamente el promedio con el cual Carlos Sepúlveda conquistó el título individual al final de la temporada regular.
La diferencia en el estilo de juego de los mánagers de Charros y Diablos provocó que la productividad de Allen en cuanto a bases robadas disminuyera. Mientras que en los Charros robó en promedio 0.68 bases por juego (41 en 60 JJ), en los Diablos, se robó en promedio 0.29 base por juego (7 en 24 JJ). Hay que decir que no todo es culpa de Lorenzo Bundy pues en su etapa con el México se embasó menos que en Jalisco.
Y aunque su promedio de bateo en su etapa con los Diablos en la temporada regular disminuyó notablemente (con Charros tuvo .395 y con el México .250), curiosamente su productividad en homeruns y carreras producidas fue mejor con el equipo capitalino. Con los Diablos conectó 4 cuadrangulares, el doble de los 2 que conectó con el uniforme de los Charros y produjo 13 carreras en 24 juegos, mientras que en Jalisco impulsó 26 en 60 juegos.
En los playoffs se ha recuperado en el bateo, ahora batea para .300 y lleva 6 bases robadas, cifra que lo coloca en el primer lugar de la postemporada empatado con su excompañero Johneshwy Fargas.


