
Se ha dicho en múltiples ocasiones por parte de aficionados, periodistas, jugadores y mánagers, que el calendario de juegos de la LMB es el más disparejo, injusto y monótono de cualquier competencia profesional.
Pero tristemente, los directivos de la LMB, se ríen, no hacen caso y minimizan estas observaciones, con un total desprecio a una competencia justa y pareja. Da la impresión de que para quienes dirigen la LMB lo que importa es cumplir con un número de juegos y acceder a pedidos de fechas especiales de algunos dueños de equipo, pero la contienda pareja es lo de menos.
90 juegos son pocos para una liga que se dice ser la más importante de Latinoamérica, pero eso lo podemos dejar de lado. Lo que sí es absurdo es que los equipos no tengan la misma cantidad de juegos de local y de visita, que jueguen diferente número de juegos contra cada equipo, que contra la gran mayoría de los rivales no sea pareja la cantidad de juegos en casa y de visita. En fin, un caos total.
Ojalá que escucharan y no tomen la crítica o, el señalar estas anomalías, como un “ataque” a su gestión. No se puede despreciar la competencia justa, pretextando el negocio, simple y sencillamente porque ambas cosas pueden coexistir. Ese pretexto, simplemente, en este caso no va.
Además, el público se cansa de ver a sus equipos jugar siempre contra los mismos rivales… eso va en contra de toda lógica de negocio… de tener contenta a la afición.
En los años noventa, una de las labores de un servidor en la oficina de la Liga Mexicana era precisamente elaborar los calendarios de juego, por eso nos permitimos proponer, por enésima ocasión, los siguientes modelos de calendario. Uno de 114 juegos que sería en nuestra opinión el ideal (acortando una fase del playoff), y otro de 94 que se ajusta a los tiempos que se manejan actualmente.
En el de 114 juegos cada equipo debería jugar 6 juegos contra cada uno de los 19 equipos de la liga (3 de local y 3 de visitante), y se podrían recortar los playoffs manteniendo 6 clasificados por zona, con un sistema de postemporada similar al de las Grandes Ligas. Inclusive podría subirse a 118 si se elige jugar 4 juegos más contra el principal rival de cada equipo.
Sabedores de que los 114 juegos ni siquiera serían considerados, proponemos el de 94 juegos, en el cual cada equipo debería jugar 6 juegos contra cada equipo de su propia zona, tres de local y tres de visitante (54 juegos). Y 4 juegos (dos de local y dos de visitante) contra los de la otra zona, y se puede hacer de tal manera que solamente sea necesario viajar dos veces a territorio de la zona contraria, reduciendo significativamente los traslados largos.
El público desea otro formato de calendario, falta que en la LMB quieran escuchar, porque elaborarlo, es muy sencillo. (CARLOS KREIMERMAN).


