
El viernes en la noche en el primer juego de la serie entre Charros de Jalisco y Cañeros de Los Mochis, se desató una tremenda bronca en la parte alta de la octava entrada. No es la primera trifulca en la que están involucrados los Charros, de hecho, es el equipo líder en episodios de vaciado de bancas en la actual temporada de la Liga Mexicana del Pacífico.
En esa octava entrada cuando la pizarra estaba 1-0 en favor del equipo Jalisco entró a relevar por parte de los Cañeros el colombiano Danos Correa. El mánager de los Charros Benjamín Gil protestó que Correa tenía una mancha blanca en su manga y otra en el guante, lo que estaría infringiendo el reglamento. La idea, sin duda alguna, era sacar de concentración al lanzador.
Después del primer lanzamiento de Correa, los umpires fueron a revisar el guante y la manga, y después de una discusión de varios minutos obligaron a que el pitcher cambie su guante y doble su manga para que no se vea la parte blanca. Aun así, Gil seguía reclamando.
Al reanudarse el juego, Correa no pudo controlar su coraje y lanzó una pedrada con la intención de lastimar, directo a la cabeza del bateador Michael Wielansky. Se vaciaron las bancas, se registraron algunos golpes y empujones, y como siempre, varios expulsados de ambos lados. Correa fue uno de ellos.
Lo de Correa es reprobable y cobarde y, ojalá lo sancionen varios juegos. Pero todo comenzó por las cotidianas maniobras de Gil, quien le rasca al reglamento con la idea de provocar al rival.
Benjamín Gil ya se ha ganado el repudio de mayoritarios sectores de las fanaticadas de los Diablos en la LMB y en estas últimas semanas de los Tomateros y de los Cañeros en la LMP. Al parecer no se puede contener y, el buscar provocar y generar polémica, desquiciando a los contrarios, es un estilo que no está dispuesto a modificar en lo más mínimo. Aunque, eso pueda poner en riesgo a sus propios jugadores, como en este caso, a Michael Wielansky.
Gil será el mánager de México en el próximo Clásico Mundial, pero muchos mexicanos no se sienten representados por él, inclusive, durante la serie final de la Liga Mexicana en septiembre él mismo dijo de manera textual que él “nunca representaría a los aficionados de los Diablos Rojos”.


