
La decisión de José Urquidy de abandonar a los Venados en la recta final de la LMP y luego incorporarse a los Leones de Escogido de la liga de la República Dominicana fue un error estratégico y así se está demostrando en los hechos.
Este fin de semana en su segunda salida, le fue peor que en la primera que, por cierto, también había sido decepcionante. No logró completar siquiera una entrada, y permitió tres imparables, tres carreras, dos limpias, otorgó una base por bolas y no consiguió ponches, en un trabajo de sólo dos tercios de entrada. Fue relevado rápidamente y su efectividad bajó a un escandaloso PCLA de 16.88.
Cuando el objetivo es firmar con una organización de Grandes Ligas para tener la oportunidad de buscar volver a lanzar en la Gran Carpa, abandonar un equipo (y una liga) donde se está logrando ser dominador, y decidir ir a un entorno desconocido en donde se está jugando una etapa de finales, es un riesgo enorme, donde se tiene mucho que perder y poco que ganar. El sinaloense no tuvo tiempo para acoplarse, y fue aventados al ruedo en condiciones desfavorables.
Porque, aunque el nivel sí lo pueda tener, dio muchas ventajas y con estos números, sumado a lo que experimentó el año pasado en la organización de Detroit, reducen sus posibilidades de encontrar un buen contrato en Estados Unidos.
Habrá quien diga que en sus conversaciones con los D-Backs (u otros equipos), lo condicionaron a ir a la LIDOM. De ser ese el caso se pudo haber negociado, porque está claro que las condiciones no le favorecían. Ahora queda un en suspenso un posible acuerdo en Estados Unidos y su futuro como beisbolista.


