
Cuando el lunes pasado, 5 de enero, los Cañeros de Los Mochis derrotaron 8-4 a los Tomateros en el Chevron Park, y con ello ponían la serie del primer playoff 3-1 a su favor, su afición comenzó a ilusionarse más. Estaban a un solo triunfo de avanzar a la ronda de semifinales y aun les quedaba un juego en casa, un escenario ideal que les permitiría asegurar la serie ante su gente.
¿Y que sucedió al día siguiente? Pues simplemente que con todo a su favor se vieron inferiores al rival, pero sobre todo sin el hambre de triunfo que los de Culiacán mostraron en su regreso a casa para los duelos 6 y 7 de la serie. La batería verde simplemente se vio inofensiva, si bien Filia y Amador siguieron respondiendo, no llegó el batazo oportuno y la sensación de peligro fue escasa. Manny Barreda los dominó ampliamente en 5 entradas y los relevistas Tomateros completaron la blanqueada.
Fue una derrota muy dolorosa, impidió ganar la serie, obligó a ir a casa del rival, pero sobre todo el impacto psicológico de haber sido dominados de esa manera, fue muy fuerte. ¿Perdieron confianza en sí mismos?, esta pregunta es difícil de responder, pero quizá hubo algo de eso. Porque, aunque en el sexto juego en Culiacán empezaron bien y llegaron a estar a 5 outs de la victoria, la percepción de que no podrían aguantar el ataque del equipo guinda se sentía en el ambiente. Quedará la duda de lo que habría sucedido si en este sexto juego, el manejo de los relevistas hubiera sido diferente.
Perder el sexto fue también muy fuerte en el aspecto mental. Fue darse cuenta que la ventaja que se llegó a tener se había diluido por completo, estaban ya empatados en juegos y, el definitivo sería otra vez ante el público de los contrarios.
Y el viernes, a pesar de que Yoanner Negrín estuvo en un gran nivel y Eric Filia mantuvo su impresionante ritmo ofensivo, nuevamente la ofensiva no creó situaciones de peligro e independientemente del mérito de los rivales, en muchos quedó la sensación de que les faltó garra y deseos de triunfo. Fueron blanqueados dos veces en tres juegos, en duelos de vida o muerte.


