
Este domingo, el mexicano Joey Meneses fue reasignado al campamento de ligas menores por los Athletics. La noticia no sería extraordinaria en pleno Spring Training… si no fuera por el momento en que ocurrió.
Apenas unos días antes, Meneses se había unido como invitado fuera del roster tras firmar contrato de ligas menores el 15 de noviembre. En tres juegos de pretemporada bateó de 5-2, incluyendo un Grand Slam en su último turno, además de cuatro producidas y dos anotadas. Y aun así, terminado ese mismo juego, llegó la decisión.
Los números, fríos y breves, no parecen justificar el movimiento. Dos hits en cinco turnos en primavera son credenciales sólidas en una muestra pequeña, pero el beisbol rara vez se define por sólo cinco turnos. En esta fase los equipos evalúan más que la línea ofensiva: edad, proyección, construcción de roster y dirección organizacional pesan tanto como un batazo con las bases llenas.
Meneses tiene 33 años y en 2025, con Triple-A Syracuse (Mets), dejó promedio de .264, 11 homeruns y 55 impulsadas en 110 juegos. Números competitivos, aunque lejos del perfil de prospecto y es justo ahí donde aparece el ángulo incómodo: los A’s están apostando fuerte por talento joven y en ese contexto, un veterano en contrato menor necesita más que un buen swing; necesita encajar en el plan.
Entonces surgen las preguntas inevitables:
¿Es esta reasignación el principio del fin para su regreso a Grandes Ligas?
¿Pasará 2026 entero en sucursales?
¿O fue simplemente un movimiento administrativo con puerta abierta?
Porque hay otro dato clave: hoy Meneses ya entrena con México rumbo al Clásico Mundial de Beisbol lo que no es un torneo cualquiera, más bien es una vitrina global.
Tal vez el Grand Slam no cambió la decisión de los A’s, pero sí recordó que el bat sigue vivo. El próximo turno importante llegará en Houston representando a México.


