
México tuvo su primer juego de práctica rumbo al Clásico Mundial y, otra vez, el diamante dejó un mensaje claro: hoy por hoy, los bates más encendidos del equipo son los de Alejandro Kirk y Jonathan Aranda.
No es una casualidad aislada, ambos vienen de una sólida temporada 2025 en MLB y lo están trasladando al entorno de selección. Lo demostraron en Grandes Ligas y lo reiteraron en el primer ensayo rumbo al torneo en el cual el equipo de México derrotó 6-3 a los Arizona D-Backs.
Y eso reabre una conversación que parecía cerrada desde mayo pasado. En aquel momento, el mánager Benjamín Gil lanzó una declaración contundente: el único jugador “seguro” en el equipo era Randy Arozarena. El mensaje sonó a algo cercano a “Randy… y todos los demás”.
Nadie discute el impacto mediático de Arozarena. Es el rostro más reconocible del grupo, el jugador más eléctrico en términos de narrativa, carisma y reflectores, pero el beisbol no se gana en conferencias ni en redes sociales: se gana produciendo. Y en este momento, quienes están produciendo con mayor constancia son Kirk y Aranda.
El primero aporta control del juego desde la receptoría y un turno de altísima calidad y el segundo se ha convertido en un bateador cada vez más completo, capaz de ajustar conteos y castigar errores. Si México va a tener una ofensiva consistente en el torneo, el peso parece inclinarse hacia ellos.
Por si fuera poco, también apareció otra señal interesante: Alejandro Osuna, jardinero de los Texas Rangers, conectó cuadrangular en su único turno. Un mensaje breve pero contundente de un jugador al que no consideran titular.
En torneos cortos, las jerarquías pueden cambiar rápido. El nombre más mediático no siempre es el más determinante y los juegos de práctica, aunque no cuenten en el standing, sí cuentan en la percepción interna del equipo.


