
En México se promovió como un evento especial, como una cita distinta, como una oportunidad de colocar al béisbol mexicano en un escenario mayor. Pero en San Francisco, no se vivió así.
Los Sultanes de Monterrey enfrentaron a los San Francisco Giants en un juego que desde México fue impulsado como algo más que una exhibición. Hubo promoción, presencia de directivos, narrativa institucional y un mensaje claro: era un momento importante.
Del otro lado, fue otra cosa: El estadio no reflejó urgencia ni expectativa desbordada, ni siquiera tratándose del primer juego de los Giants en San Francisco en 2026, es decir, el regreso del equipo a casa tras su ausencia desde 2025. Incluso con condiciones accesibles para el público —boletos a precios bajos— la respuesta fue parcial.
No se sintió como evento extraordinario… porque no lo era.
Para el público de Monterrey, recibir a un equipo de Grandes Ligas en su ciudad sí puede sentirse como un evento extraordinario, pero cruzar la frontera para jugar allá no se percibe de la misma manera. Para los Giants, fue un día más, un juego más dentro de su preparación, el cierre de la pretemporada, y entonces, el marcador pasa a segundo plano, incluso en una diferencia clara como el 10-2. El detalle está en la forma en que cada lado decidió entender el mismo juego.
Desde México, el discurso creció. Se elevó el partido a una categoría que buscaba trascender lo deportivo, incluso desde lo institucional, con un mensaje desconectado de la realidad transmitido en las redes de la LMB, de Rommel Pacheco presidente de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte. Evidentemente en San Francisco, nada de eso tuvo eco.
Y ojo, no se critica que se lleven a cabo estas confrontaciones. Ojalá que se sigan realizando, pero en México, en donde a los aficionados sí les puede interesar y generarles alegrías como las de 2024 cuando los Diablos Rojos vencieron a los Yankees en la CDMX. Lo que no está bien es generar una narrativa que nada tiene que ver con la realidad.
Hoy martes se disputará el segundo juego de la mini serie de exhibición. El resultado podrá cambiar (eso nos gustaría mucho, pero lo que no cambiará, pase lo que pase es la forma en que se construyó la historia.


