
La tercera edición de la Baseball Champions League arrancó… y lo hizo exactamente como han sido sus antecedentes: con dudas, desinterés y un formato que sigue sin conectar con nadie.
Un torneo que pocos entienden y al que prácticamente nadie le encuentra sentido vuelve a ponerse en marcha bajo la insistencia de la Liga Mexicana de Beisbol y la WBSC, a pesar de los antecedentes poco alentadores en Mérida 2023 y en la Ciudad de México 2025.
Los números recientes explican mucho: en la edición de 2025, durante la fase de grupos, se registró un promedio superior a 25 carreras por juego, una cifra completamente fuera de lo habitual en el beisbol profesional. Sin embargo, el espectáculo ofensivo no se tradujo en interés: las tribunas lucieron vacías, con entradas de menos de 50 aficionados en juegos matutinos y apenas por debajo de los 1,500 en los nocturnos.
Este martes, el arranque de 2026 ofreció un déjà vu. Por la mañana, prácticamente a puerta cerrada, los Dantos de Nicaragua vencieron 17-5 a los CTBC Brothers de China Taipéi. Por la noche, con una asistencia discreta, los Diablos Rojos del México cayeron 14-7 ante Kane County Cougars, representante de la American Association de Estados Unidos.
El dato vuelve a ser contundente: 21.5 carreras por juego en promedio en la jornada inaugural. Mucho bateo, poco público.
Menos de 2,000 aficionados en total entre ambos encuentros y una sensación que ya no sorprende: no hay interés. La combinación de marcadores abultados y gradas vacías refuerza la percepción de un torneo que no logra justificar su existencia.
La historia se repite… y todo apunta a que esta tercera edición va en la misma dirección que las anteriores: tristemente, hacia otro fracaso.


