
Hace apenas unos días, todo apuntaba a una historia distinta. Hoy, la narrativa cambió por completo.
Javier Assad tenía en sus manos la oportunidad de confirmar que su lugar estaba en Grandes Ligas, venía de una salida dominante: 5.2 entradas, un hit, cero carreras… sin duda, una actuación que obligaba a voltear a verlo distinto.
Pero no logró sostenerlo. Este lunes, ante los Philadelphia Phillies, el derecho de los Chicago Cubs fue duramente castigado en una salida que rápidamente se salió de control.
La ofensiva de Philadelphia lo fue desgastando inning a inning: Una carrera en la primera entrada, otra en la segunda, dos más en la tercera.
Y cuando parecía que podía limitar el daño… llegó el golpe definitivo. En la quinta entrada, los Phillies armaron un rally de cinco carreras que terminó por sacar a Assad del juego, cerrando una actuación de 4.1 entradas, nueve carreras limpias, 11 hits y dos cuadrangulares.
Un contraste total. De una salida que abría la conversación sobre su permanencia en el equipo… a otra que vuelve a encender las dudas sobre su lugar en la rotación.
Aquí el asunto es que en MLB, no basta con demostrar una vez, hay que sostenerlo, porque cada apertura no solo suma estadísticas… también construye —o destruye— confianza.
Ahora, la pregunta vuelve a estar sobre la mesa. ¿Podrá mantenerse en la rotación?
Porque si algo quedó claro esta vez… es que la confirmación tendrá que esperar.


