
Lo de los Padres no es solo una racha… es un momento que empieza a tomar forma… y nombre propio.
El equipo fronterizo llegó a ocho victorias consecutivas, la mejor racha actual en Grandes Ligas, pero más allá de los triunfos, hay algo que empieza a destacar con fuerza: Una figura.
Porque mientras el equipo gana —muchas veces en juegos cerrados, incluso con tres walk-offs en este lapso—, hay un brazo que está marcando diferencia en cada aparición.
Se trata evidentemente de Mason Miller. El cerrador atraviesa un momento simplemente dominante: 30 2/3 entradas consecutivas sin permitir carrera, con 65 ponches en ese periodo.
Números de élite… de esos que no solo sostienen una racha… sino que empiezan a construir reputación.
Porque en juegos apretados, tener un brazo así, lo cambia todo, convierte ventajas en victorias y la presión… en control. Por eso, lo que vive San Diego no es casualidad.
Es una combinación… un lineup que responde… y un bullpen que cierra.
Y ahora, el siguiente paso será medir ese momento fuera de casa. Los Padres arrancan una gira de diez días que los llevará por Anaheim y Colorado… antes de llegar a México para enfrentar a los Arizona Diamondbacks en la Estadio Alfredo Harp Helú.
Con una racha encendida… y con algo más.
Porque si este nivel se mantiene, la afición no solo verá a un equipo en forma… también podría estar viendo, de cerca, el surgimiento de una nueva superestrella.


