
Lo que parecía algo exclusivo del Estadio Alfredo Harp Helú, se está convirtiendo oficialmente en una nueva constante de la Liga Mexicana de Beisbol. El “espectáculo gratuito” está de moda y el martes por la noche la fanaticada azteca vivió una jornada de auténtico infarto con cuatro frentes definiéndose más allá del límite reglamentario.
En la Ciudad de México, los Diablos Rojos reafirmaron su romance con el suspenso. Por quinta ocasión consecutiva en casa, los Escarlatas llevaron a su afición al borde del asiento para vencer 8-7 a El Águila de Veracruz en 10 entradas. El “Diamante de Fuego” ya no solo es la casa de los Diablos, es la sede oficial de las entradas extra, donde el equipo parece negarse a ganar (o perder) en los nueve innings de rigor.
Pero el virus del extra inning no se quedó en la CDMX:
En Saltillo: El Clásico Coahuilense no decepcionó y los Acereros de Monclova asaltaron la casa de los Saraperos, llevándose el triunfo 4-3 en 10 capítulos.
En Villahermosa: Los Olmecas de Tabasco sacaron la casta y en un duelo de pitcheo que se extendió hasta el undécimo rollo, superaron 4-3 a los Leones de Yucatán.
En Zapopan: El juego más explosivo se vivió en el Panamericano, donde los Charros de Jalisco dejaron tendidos a los Algodoneros de Unión Laguna con un electrizante 12-11 en 10 entradas, tras remontar una desventaja que parecía definitiva.
La LMB vive un inicio de temporada donde el “bebe y vete” no existe. Si vas al estadio, prepárate, porque la probabilidad de que los juegos superen las nueve entradas está aumentando su probabilidad.


