
Hace apenas unos meses, el mexicano Andrés Muñoz parecía haberse instalado definitivamente entre la élite de relevistas en Grandes Ligas. Su temporada 2025 fue dominante: 38 salvamentos, efectividad de 1.73 y apenas dos jonrones permitidos en todo el año. Un cerrador explosivo, intimidante y capaz de resolver juegos prácticamente por sí solo.
Pero el 2026 ha contado una historia muy distinta. Desde el inicio de temporada, Muñoz ha vivido altibajos marcados. Dos salidas particularmente complicadas —una ante Cleveland en marzo y otra el 15 de abril en San Diego— dispararon su efectividad y sembraron dudas momentáneas alrededor de su consistencia. Aunque posteriormente logró estabilizarse por algunos encuentros, el contraste con el nivel dominante que mostró en 2025 sigue siendo evidente.
Y este martes llegó otro golpe.
El relevista de los Seattle Mariners permitió el cuadrangular decisivo de Matt Olson en la derrota frente a los Atlanta Braves, en lo que ya representa la tercera ocasión en la temporada en la que no puede mantener al equipo ganando o con pizarra empatada… para terminar perdiendo.
Lo preocupante no es solo el resultado. También es una cierta sensación de vulnerabilidad que hoy transmite un pitcher que hace apenas un año parecía prácticamente automático en la novena entrada.
Por supuesto, el talento sigue ahí. Y si algo ha demostrado Muñoz es capacidad para levantarse.
Pero también es inevitable pensarlo desde el lado mexicano. porque brazos de la jerarquía que alcanzó en 2025 no aparecen todos los días. Y el beisbol mexicano necesita recuperar a esa versión dominante capaz de competir entre los mejores relevistas del planeta.


