
Mientras muchos equipos de la Liga Mexicana de Beisbol todavía luchan por llenar sus estadios, los Leones de Yucatán viven una realidad muy distinta: la afición sigue respondiendo. Y en grande.
Al corte del pasado jueves 7 de mayo, Yucatán acumula 134 mil 347 aficionados en apenas 12 juegos como local, la segunda mejor asistencia total de toda la liga. Además, su promedio de 11 mil 196 personas por encuentro era el tercero más alto de la temporada.
El problema es que toda esa fidelidad todavía no encuentra recompensa en el terreno.
Porque mientras el Parque Kukulcán sigue registrando excelentes entradas, los Leones permanecen en el último lugar de la Zona Sur, muy lejos del nivel competitivo que su afición esperaba después de tanto entusiasmo alrededor del regreso del béisbol al remodelado estadio.
Y ahí empieza a aparecer una serie de preguntas incómodas.
- ¿Qué pasará primero?
- ¿El equipo reaccionará y comenzará a responderle a una afición que claramente ya hizo su parte?
- ¿O eventualmente el entusiasmo empezará a desgastarse si las derrotas continúan acumulándose?
Porque una cosa es perder algunos juegos y otra muy distinta es sostener durante semanas la desconexión entre el ambiente del estadio y el rendimiento del equipo.
Hasta ahora, la gente en Yucatán sigue creyendo, sigue llenando el parque y sigue apareciendo.
Pero en el deporte profesional, la paciencia también tiene límite. Y quizá el verdadero reto de los Leones ya no sea solamente salir del fondo de la tabla.
Quizá el reto más importante sea evitar que, en algún momento, la esperanza de su afición empiece a vaciarse más rápido que el estadio.


