
Los Padres barrieron sus dos series contra Seattle esta temporada y culminaron esta con una convincente victoria de 8-3 el domingo por la noche en el T-Mobile Park.
Los Marineros solo consiguieron un hit contra el pitcheo de San Diego, lo que nos lleva a este dato curioso: los Padres se convirtieron en el primer equipo en ganar un partido permitiendo al menos tres carreras y concediendo un hit o menos desde que los Tigres lo hicieran el 25 de mayo de 1988. Son el primer equipo en lograrlo, gane o pierda, desde los Marineros de 2016.
Pero quizá lo más importante para los Padres fue el debut prometedor de Lucas Giolito.
Giolito lanzó cinco entradas sin permitir carreras, concediendo el único hit de los Marineros. Regresó al montículo para la sexta entrada después de que los Padres anotaran seis carreras en la parte alta del inning. Es comprensible que no estuviera en su mejor forma y que otorgara tres bases por bolas antes de ceder el turno al bullpen de San Diego. Después de todo, era su primera apertura de la temporada.
Los Padres ficharon a Giolito a finales del mes pasado con la esperanza de revitalizar su debilitada rotación. Y este fue precisamente el impulso que necesitaban. Tras cuatro aperturas en las ligas menores como preparación para esta, Giolito fue efectivo limitando los batazos fuertes y ponchó a tres.
Fue una primera apertura muy alentadora, sobre todo por lo que significa para la rotación de los Padres de cara al futuro. Mientras esperan la recuperación de Joe Musgrove y Nick Pivetta, la presencia de Giolito eleva significativamente el nivel de juego.


