
La llegada de Addison Russell a los Leones de Yucatán volvió a poner bajo la lupa una de las reglas más peculiares de la Liga Mexicana de Beisbol. Porque Russell había iniciado la temporada con los Piratas de Campeche, equipo al que llegó en calidad de préstamo. Sin embargo, los derechos del ex jugador de MLB seguían perteneciendo a los Acereros de Monclova, organización que utilizó una cláusula de “re-llamado” para recuperarlo y posteriormente enviarlo a Yucatán.
El mecanismo existe oficialmente dentro de los acuerdos de préstamo de la LMB y permite al club dueño de los derechos reclamar el regreso del pelotero de manera prácticamente inmediata, incluso con ventanas de 24 horas para ejecutar el movimiento.
Desde el punto de vista administrativo, la regla tiene cierta lógica: ayuda a liberar espacio en roster, ajustar situaciones económicas y mantener control sobre jugadores que siguen perteneciendo contractualmente a otra organización.
Pero deportivamente, el caso inevitablemente deja una pregunta abierta: ¿Cómo construyes estabilidad en un equipo si un jugador importante puede salir de un día para otro?
Russell ya formaba parte del roster y de la planeación de Campeche para esta temporada y, aun así, terminó cambiando de uniforme en cuestión de horas.
La cláusula protege al equipo dueño de los derechos. Pero también deja claro que, en ciertos préstamos dentro de la LMB, el jugador nunca termina de pertenecer completamente al club que lo recibe


