
La Liga Mexicana de Beisbol anunció este miércoles la llegada del sistema que decidieron llamar “umpire robot” para una serie de juegos de temporada regular a partir del próximo 22 de mayo, presentándolo como un paso histórico de modernización y asegurando incluso que será la primera liga profesional de América en utilizar este sistema oficialmente.
La noticia inevitablemente genera impacto, y sí, el beisbol mundial avanza cada vez más hacia sistemas automatizados de bolas y strikes.
Pero en este caso hay cosas que no cuadran. El problema no es la tecnología… el problema parece ser la manera en que la LMB decidió implementarla.
Porque mientras MLB ha tardado años realizando pruebas, calibraciones y validaciones con sistemas mucho más sofisticados, la LMB decidió lanzar este experimento en plena temporada regular utilizando una tecnología considerablemente más limitada.
No se trata del avanzado ABS multicámara que MLB ha venido desarrollando. En este caso se utilizará Trackman, un sistema basado principalmente en radares, dentro de estadios que además ni siquiera cuentan siempre con condiciones homogéneas de iluminación, infraestructura o visibilidad.
Y hay otro punto también muy delicado… la implementación será desigual.
Habrá equipos que jugarán más partidos con este sistema que otros, en distintas fechas y bajo condiciones completamente diferentes, algo difícil de ignorar considerando que todos esos encuentros impactarán directamente standings, estadísticas y resultados oficiales.
Y lo peor de todo: la sensación de improvisación aumenta todavía más por el momento elegido para anunciar la medida. La LMB informó oficialmente la llegada del “umpire robot” apenas 48 horas antes de su primera implementación.
Eso significa que jugadores, pitchers, catchers, managers, transmisiones y hasta los propios umpires tendrán prácticamente dos días para adaptarse a un cambio radical en la manera de cantar la zona de strike. Y justamente el tema arbitral también genera preguntas inevitables, porque incluso con sistemas de replay y evidencia visual ya han existido errores notorios en revisiones dentro de la propia liga en estas últimas semanas.
Modernizar el juego no debería ser el problema. El problema comienza cuando una transformación de este tamaño parece ejecutarse más con prisa por presumir innovación… que con la preparación necesaria para garantizar que realmente funcione.


