
Hensley “Bam Bam” Meulens apenas tomó el mando de los Leones de Yucatán este miércoles y ya recibió uno de esos golpes que normalmente convierten a cualquier mánager en blanco inmediato de críticas y cuestionamientos. Y todo ocurrió antes incluso de pisar Yucatán.
El ex coach campeón de Grandes Ligas debutó de buena manera al frente de los melenudos con una victoria de 2-0 sobre los Conspiradores de Querétaro, resultado que parecía abrir una pequeña esperanza para un equipo que atraviesa una de las temporadas más complicadas de los últimos años.
Pero apenas 24 horas después llegó una derrota bastante dolorosa. Los Leones parecían tener el juego completamente controlado este jueves cuando llegaron a la séptima entrada con ventaja de 8-2, sin embargo, el partido se derrumbó de forma inesperada. Querétaro anotó cuatro carreras en la séptima entrada y después agregó tres más en la octava para completar una espectacular remontada y terminar imponiéndose 9-8.
Y aunque inevitablemente comenzarán las discusiones sobre manejo de pitcheo, cambios o decisiones estratégicas, quizá el verdadero mensaje del partido va mucho más allá de una sola noche complicada. Y es que la derrota volvió a exhibir el tamaño de la crisis que atraviesan actualmente los Leones.
Meulens llegó apenas hace dos días intentando rescatar a un equipo golpeado, inestable y lleno de presión, y prácticamente de inmediato terminó atrapado dentro del mismo caos que ha acompañado al club durante gran parte de la temporada.
Yucatán sigue en el último lugar de la Zona Sur con marca de 10-20 y, mientras las derrotas continúan acumulándose, “Bam Bam” empieza a descubrir muy rápido algo que hoy parece evidente alrededor de los Leones: el problema luce mucho más profundo que solamente cambiar de mánager.


