
Este miércoles 20 de mayo los New York Mets enviaron de regreso a ligas menores al mexicano Daniel Duarte apenas dos días después de haberlo llamado al equipo grande. Y lo más llamativo es que su única aparición en MLB fue prácticamente impecable.
Duarte había sido ascendido el 18 de mayo y un día después respondió en el terreno: lanzó dos entradas y un tercio, permitió apenas un hit y no recibió carrera. Aun así, menos de 24 horas después ya estaba nuevamente rumbo a sucursales.
Pero el caso del derecho mexicano no parece aislado. De hecho, los cuatro pitchers mexicanos que han sido llamados desde ligas menores durante la actual temporada de MLB ya fueron regresados a sucursales y, en todos los casos dejaron la sensación de haber cumplido cuando tuvieron oportunidad.
Javier Assad fue llamado el 6 de abril y respondió con actuaciones sólidas como abridor, incluso ganando tres juegos. Sin embargo, el 17 de mayo volvió a Triple-A.
Alan Rangel recibió la llamada el 21 de abril, cumplió en su aparición y apenas dos días después regresó a menores.
Algo similar ocurrió con Valente Bellozo, quien fue ascendido el 2 de abril, tuvo una destacada actuación y el 13 de abril nuevamente estaba fuera del roster de Grandes Ligas.
Los cuatro respondieron cuando recibieron la llamada. La pregunta es si realmente están recibiendo el mismo margen de paciencia y estabilidad que otros lanzadores en MLB. Porque, aunque sus números demostraron que podían competir, las decisiones de roster terminaron contando una historia muy distinta… y curiosamente, casi idéntica para todos.


