
Algo comienza a preocupar alrededor de los Dorados de Chihuahua y ya no tiene solamente que ver con los resultados dentro del terreno. Tiene que ver con la respuesta de la gente.
Porque mientras Chihuahua sigue siendo reconocido como uno de los estados más apasionados por el beisbol en México, esa pasión simplemente no está apareciendo en los juegos de la Liga Mexicana de Beisbol. Los Dorados, franquicia que regresó a la LMB en 2024 como parte de la expansión que elevó el circuito a 20 equipos, volvieron a registrar entradas muy bajas esta semana.
Entre martes y jueves, ninguno de los juegos disputados en Chihuahua logró superar siquiera los mil aficionados asistentes y, este viernes, ya con inicio de fin de semana, apenas se reportó una entrada de mil 690 personas.
Claro que el mal momento deportivo influye; Dorados ocupa actualmente el último lugar de la Zona Norte y el entusiasmo naturalmente disminuye cuando las derrotas se acumulan, pero aun así, el contraste sigue siendo demasiado fuerte considerando la enorme tradición beisbolera de Chihuahua.
Porque el estado sí vive el beisbol intensamente y la mejor prueba aparece cada verano con la Liga Estatal, torneo semiprofesional que genera llenos, rivalidades históricas y una pasión que pocas ligas regionales pueden presumir en México. La final estatal de 2025 incluso provocó un ambiente espectacular que volvió a demostrar cuánto ama Chihuahua este deporte.
Por eso, si Chihuahua respira beisbol, la pregunta es ¿por qué esa conexión todavía no aparece con los Dorados de la LMB?
Y junto con eso también surge otro debate incómodo: quizá la expansión acelerada a 20 equipos llevó a la liga hacia mercados que todavía no terminan de encontrar identidad, estabilidad o verdadero arraigo dentro del circuito


