
La constante rotación de jugadores se está convirtiendo poco a poco en una de las características más normales dentro de la Liga Mexicana de Beisbol y la verdad no debería serlo.
Hasta antes de los juegos de este martes (33 juegos disputados por equipo), el promedio de peloteros utilizados por cada organización durante la temporada 2026 era de 42.15 jugadores por novena. Una cifra bastante alta considerando que la campaña todavía ni siquiera llega a la mitad.
Y algunos casos comienzan a resultar todavía más extremos. Caliente de Durango, por ejemplo, 48 peloteros distintos en sus primeras 11 series, mientras que Algodoneros suma 47 y tanto Acereros como Rieleros ya alcanzaron 46.
La situación refleja una búsqueda constante de soluciones, ajustes y movimientos inmediatos, sin embargo, tanta rotación también puede traer consecuencias importantes dentro de un equipo. Porque mientras los rosters cambian prácticamente cada semana, los aficionados muchas veces pierden conexión con los jugadores, los managers enfrentan dificultades para construir estabilidad y los propios peloteros pueden terminar sintiendo que simplemente están de paso.
Poco a poco, el concepto tradicional de equipo también comienza a desgastarse. La unión, la continuidad y hasta el sentido de pertenencia terminan debilitándose cuando resulta imposible saber cuánto tiempo permanecerá cada jugador dentro de una organización.
Y curiosamente —o quizá no tanto— los equipos más sólidos de la temporada son justamente algunos de los que menos jugadores han necesitado utilizar.
Los Diablos Rojos del México y los Toros de Tijuana, considerados por muchos los principales favoritos al campeonato, apenas han utilizado 36 peloteros distintos en toda la campaña.
Tal vez la estabilidad no garantiza automáticamente el éxito, pero cada vez parece más claro que cambiar constantemente tampoco ayuda demasiado a construir una verdadera identidad de equipo.


