
Hace apenas unas semanas, la llegada de Robinson Canó a los Tomateros de Culiacán parecía una de las noticias más llamativas rumbo a la próxima temporada de la Liga Mexicana del Pacífico.
El anuncio fue realizado oficialmente por la organización sinaloense a través de los medios de comunicación de la LMP y, generó una enorme expectativa entre los aficionados. Después de todo, se trata de uno de los nombres más importantes que han pasado por el beisbol profesional en las últimas décadas.
Sin embargo, conforme pasan los días, la historia parece cada vez menos clara. Este viernes, Canó habló (sin muchas ganas, por cierto), públicamente sobre el tema por primera vez y lejos de confirmar categóricamente su participación con los Tomateros, dejó abierta la puerta a distintos escenarios para el próximo invierno.
Y ahí es donde comienzan las dudas. Porque más allá de cualquier posible acuerdo que pudiera existir, las circunstancias actuales parecen empujar en otra dirección.
En octubre, Robinson Canó cumplirá 44 años y a lo largo de su carrera ha mantenido una fuerte conexión con el beisbol invernal de República Dominicana, donde tradicionalmente ha preferido jugar cuando decide mantenerse activo durante esa época del año.
Además, existe otro factor que la mayoría no ha tomado en cuenta: Canó funge como inversionista, copropietario y embajador global de Baseball United, el proyecto que busca establecer una liga profesional en Medio Oriente con sede en Dubái y que precisamente tiene actividad durante los meses de invierno.
Es decir, ya no se trata únicamente de elegir entre jugar o no jugar, también existe una alternativa en la que tiene intereses deportivos, empresariales e incluso de promoción internacional.
Por supuesto, nada de esto significa que su presencia en Culiacán esté descartada, pero sí ayuda a entender por qué las declaraciones recientes dejaron más preguntas que respuestas.
Hace unas semanas la conversación giraba alrededor de cuándo veríamos a Robinson Canó con los Tomateros… hoy, la pregunta parece ser mucho más simple: ¿realmente lo veremos ahí cuando llegue el invierno?


