
La preocupación comienza a instalarse en los Dos Laredos. Este martes, los Tecos cayeron en casa por marcador de 4-3 ante los Rieleros de Aguascalientes y profundizaron un momento que hace apenas unas semanas parecía difícil de imaginar para uno de los equipos más consistentes de la Liga Mexicana de Beisbol.
La derrota significó la cuarta consecutiva para la novena fronteriza. Peor aún, los Tecos apenas han ganado dos de sus últimos diez encuentros y actualmente se encuentran fuera de la zona de playoffs, una situación poco habitual para una organización que durante varias temporadas ha sido considerada contendiente natural al campeonato.
Por años, los Tecos construyeron una reputación basada en la estabilidad. No siempre fueron el equipo más espectacular de la liga, pero casi siempre aparecían entre los favoritos y rara vez atravesaban periodos prolongados de crisis.
Hoy el panorama luce diferente. La ofensiva ha perdido consistencia, las victorias han dejado de llegar con regularidad y la confianza parece haberse visto afectada en un equipo acostumbrado a pelear en la parte alta del standing.
Y como suele ocurrir en estos casos, las preguntas inevitablemente comienzan a dirigirse hacia el cuerpo técnico…. particularmente hacia Félix Fermín.
La realidad es que las dudas sobre el experimentado manager no nacieron esta semana. Desde la temporada pasada existe un sector de aficionados que ha cuestionado algunas decisiones y que incluso ha pedido cambios en la dirección del equipo.
Ahora, con los resultados alejándose de lo esperado, esas voces vuelven a hacerse escuchar.
¿Es realmente Fermín el problema? Probablemente todavía sea pronto para llegar a esa conclusión, pero también es cierto que cuando un equipo diseñado para competir por los primeros lugares suma derrotas, abandona la zona de clasificación y pierde terreno semana tras semana, las preguntas comienzan a acumularse.
Y hoy, más que nunca, los Tecos necesitan respuestas.


