
Durante los últimos años se ha vuelto común escuchar que la Zona Norte de la Liga Mexicana de Beisbol posee una mayor profundidad competitiva que la Zona Sur. Aunque los Diablos Rojos del México han dominado buena parte de las temporadas recientes y se han consolidado como la principal potencia de la liga, la percepción general ha sido que el Norte suele reunir a un mayor número de equipos contendientes.
Por eso resulta llamativo lo ocurrido en la primera semana de los juegos interzonas de la temporada 2026. Después de los primeros 29 enfrentamientos entre equipos de ambas zonas, el saldo favorece claramente al Sur, que acumuló 18 victorias contra apenas 11 triunfos del Norte.
El arranque incluso parecía apuntar en dirección contraria ya que el lunes se disputó un solo encuentro y fue ganado por un representante norteño, cuando los Sultanes de Monterrey derrotaron a los Tigres de Quintana Roo. El martes la batalla fue completamente equilibrada, con cinco triunfos para cada zona.
Pero todo cambió el miércoles… ese día los equipos sureños protagonizaron una auténtica exhibición al ganar nueve de los once juegos disputados, dejando al Norte con apenas dos victorias.
El jueves la tendencia continuó. Los clubes del Sur volvieron a terminar con saldo positivo al imponerse en cuatro de los siete encuentros programados.
La combinación de esos resultados dejó un contundente 18-11 a favor de la Zona Sur en el primer bloque de las series interzonas. Por supuesto, todavía es demasiado pronto para hablar de un cambio de jerarquías dentro de la LMB. Quedan más enfrentamientos por disputarse y una sola semana difícilmente puede definir la fuerza real de una zona completa.
Sin embargo, después de varios años en los que el Norte ha presumido una mayor profundidad competitiva, el inicio de las interzonas dejó un mensaje que pocos esperaban. Al menos en el primer round, el Sur fue claramente superior.


