
Caliente de Durango atraviesa su mejor momento de la temporada. La novena duranguense ha ligado cinco victorias consecutivas y parece haber encontrado el impulso necesario para mantenerse en la pelea dentro de la Zona Norte.
Y en medio de esa racha positiva ha aparecido uno de los refuerzos más peculiares del verano. Hace apenas unos días, Daniel Johnson se incorporó al equipo después de un agitado recorrido que incluyó un breve paso por las Grandes Ligas con los Astros de Houston, además de experiencias en Triple A con Sugar Land y Jacksonville, sucursal de los Marlins en la International League.
Sin embargo, hubo una constante en cada una de esas etapas: el bateo nunca terminó de despegar. Johnson disputó ocho encuentros en MLB con Houston y posteriormente 12 juegos con Sugar Land y cuatro con Jacksonville, registrando en todos los casos un promedio inferior a .200.
Ahora, en Durango, la historia parece repetirse… aunque con un detalle muy llamativo. Después de tres encuentros con Caliente, el jardinero batea para apenas .167, producto de dos imparables en 12 turnos oficiales.
Lo curioso es que esos dos hits han terminado exactamente en el mismo lugar: del otro lado de la barda. Es decir, Daniel Johnson todavía no conecta un sencillo, doble o triple con Durango. Hasta el momento, cada vez que ha logrado pegar de hit ha sido mediante un cuadrangular.
Mientras Caliente presume una racha de cinco triunfos consecutivos, su nuevo refuerzo también empieza a llamar la atención por una estadística poco común, porque quizá no esté bateando mucho ahora… pero cuando lo hace, la pelota simplemente desaparece.


