
La Liga Mexicana de Beisbol dio un paso histórico al anunciar que, a partir del 6 de julio, el umpire robot será utilizado en todos los juegos restantes de la temporada regular 2026. La decisión llega después de un periodo de pruebas de poco más de un mes que, según la propia liga, arrojó “resultados exitosos”.
Sin embargo, el anuncio deja abiertas varias preguntas. La principal es quizá la más sencilla: ¿dónde están esos resultados?
Durante las seis semanas que duró el programa piloto, la LMB nunca presentó estadísticas, estudios o comparativos que permitieran evaluar objetivamente el desempeño del sistema Trackman. ¿Disminuyeron realmente los errores? ¿Se redujeron las discusiones? ¿Mejoró la precisión respecto al trabajo de los umpires? Hasta ahora, esos datos no han sido dados a conocer.
La segunda interrogante resulta todavía más llamativa. Si la automatización representa la mejor manera de impartir justicia deportiva, ¿por qué no será utilizada durante los playoffs?
El sistema únicamente estará vigente durante la temporada regular, lo que significa que las decisiones más importantes del año volverán a quedar en manos del criterio humano.
También existe un aspecto operativo. La implementación obliga a trabajar con cinco umpires por encuentro en lugar de cuatro, ya que uno de ellos deberá permanecer en el palco de operación recibiendo las decisiones del sistema Trackman para comunicarlas al umpire de home.
Además, la LMB apuesta por la automatización total del conteo de bolas y strikes, mientras que las Grandes Ligas continúan probando un modelo diferente: el sistema de retos (ABS Challenge), que mantiene al umpire detrás del plato y permite corregir únicamente las marcaciones cuestionadas.
La Liga Mexicana presume ser la primera liga profesional del continente en adoptar el umpire robot durante periodo fijo de temporada regular, aunque lo hace con una tecnología que no es ni la más moderna ni la más exacta.
La innovación siempre merece reconocimiento, pero cuando una decisión modifica de forma tan importante y abrupta la esencia del juego, también resulta válido preguntarse si el entusiasmo por implementar la tecnología ha ido acompañado de la misma transparencia para demostrar sus beneficios.



