
Mientras la selección de Estados Unidos disputaba este lunes su partido de octavos de final de la Copa del Mundo, la temporada de las Grandes Ligas transcurrió prácticamente sin alteraciones.
La selección estadounidense de futbol cayó por marcador de 4-1 ante Bélgica, pero al mismo tiempo la MLB celebró su jornada habitual de lunes con varios encuentros programados en diferentes ciudades del país y con asistencias de 20 mil aficionados en promedio, pese a coincidir con uno de los compromisos más importantes del representativo nacional.
El contraste resulta interesante porque apenas unos días antes, en México, la Liga Mexicana de Beisbol optó por modificar parte de su programación para evitar coincidir con el partido de la Selección Mexicana en el Mundial, consciente del impacto que el encuentro tendría en la asistencia a los estadios y en la audiencia.
Las dos ligas tomaron caminos distintos frente a un escenario similar. En Estados Unidos, la MLB mantuvo su calendario sin cambios y los aficionados respondieron con buenas entradas en los parques de pelota. En México, la LMB prefirió ajustar su programación para minimizar el efecto que podría generar un evento futbolístico de gran convocatoria.
La pasión por cada deporte se vive de manera distinta en cada país y el tema cultural también pesa. Las razones de ambas entidades son obvias, pero no está por demás comentar el dato.



