
Los Tigres de Quintana Roo están desarrollando una nueva identidad… esta semana ya van 3 juegos que perdían y terminan ganando en la novena entrada. Más allá de de haber recuperado el cuarto lugar del standing de la Zona Sur con su victoria sabatina, el conjunto felino está construyendo una identidad que puede convertirlo en un rival muy incómodo para cualquiera: nunca da un juego por perdido.
Este sábado perdían 2-0 ante los Bravos de León hasta la novena entrada. Entonces apareció un rally de tres carreras coronado por el sencillo de Phillip Ervin, quien dejó tendidos en el terreno a los Bravos para darle a Tigres una victoria de 3-2.
Pero lo más interesante es que no fue un caso aislado. En apenas seis días, los Tigres han protagonizado tres remontadas espectaculares en su último turno al bat.
El 5 de julio, en Mérida, perdían 4-0 y fabricaron cinco carreras en la novena entrada para vencer 5-4 a los Leones. Cuatro días después, en Querétaro, estaban abajo 6-1, empataron el juego con un ataque de cinco anotaciones en la octava y completaron la remontada con la carrera del triunfo en la novena para imponerse 7-6.
Ahora, la historia volvió a repetirse en Cancún… Tres regresos distintos y tres victorias que parecían escaparse.
Y no es casualidad que el héroe haya sido Phillip Ervin. Además de conectar el hit del triunfo, el jardinero presume un promedio de bateo de .341, el mejor de los Tigres y uno de los más altos de toda la Liga Mexicana de Beisbol.
Las remontadas no garantizan campeonatos, pero sí construyen carácter, y hoy, los Tigres empiezan a demostrar que, mientras quede un out por jugar… nunca dejan de creer.



