
La llegada del sistema automatizado de bolas y strikes a la Liga Mexicana de Beisbol promete acabar con las discusiones sobre la zona de strike. La decisión ya no depende del juicio del umpire de home, sino de la tecnología.
Sin embargo, su implementación dejó una imagen que invita a la reflexión. En uno de los juegos de este viernes, tras recibir por el comunicador la decisión del sistema, el umpire de home marcó el tercer strike con la misma energía y espectacularidad que durante décadas ha caracterizado a algunos de los árbitros más expresivos del beisbol.
Lo que no cuadra es que ese tercer strike no fue suyo… él no juzgó el lanzamiento y no decidió si la pelota pasó por la zona. Simplemente comunicó el veredicto que le envió el sistema automatizado.
Durante generaciones, los aficionados aprendieron a identificar a los umpires por su personalidad. Algunos desarrollaron una forma muy particular de cantar los ponches, convirtiendo ese momento en parte del espectáculo. Unos eran admirados por su estilo; otros eran criticados por exagerar una celebración que incluso algunos bateadores interpretaban como una burla.
Pero aquellas señales tenían una lógica: eran la expresión de una decisión propia…. hoy la realidad es distinta. Con el umpire robot, el árbitro de home deja de ser quien determina la sentencia para convertirse, en buena medida, en quien la comunica.
Y eso plantea una pregunta interesante: si la tecnología eliminó el componente humano al decidir la zona de strike, ¿también debería cambiar la forma en que se anuncia esa decisión?
Quizá el gesto espectacular siga formando parte del espectáculo, o quizá, con el paso del tiempo, el beisbol termine entendiendo que ya no se está celebrando un juicio propio, sino simplemente transmitiendo el de una máquina.



