
En los primeros dos meses de la temporada existían dudas alrededor de los Diablos Rojos del México. Aunque el equipo se mantenía entre los protagonistas en la Zona Sur, el pitcheo abridor generaba incertidumbre y era inevitable preguntarse si este plantel podía repetir las campañas que lo llevaron a conquistar los campeonatos de 2024 y 2025.
Hoy el panorama luce muy diferente. La victoria de 5-4 sobre los Pericos de Puebla representó el duodécimo triunfo consecutivo de los Diablos, igualando la racha más larga conseguida por la organización durante la era de Lorenzo Bundy, establecida precisamente en la temporada anterior. Pero más allá del número, lo realmente importante es la forma en que el equipo está ganando.
Durante buena parte de la campaña, la rotación abridora fue uno de los principales temas de conversación. Sin embargo, este fin de semana los Diablos recibieron dos actuaciones que recuerdan a las de sus temporadas de campeonato.
El viernes fue Brooks Hall, quien abrió el encuentro y, tras cumplir su labor desde la loma, regresó al dugout para continuar desempeñándose como coach de pitcheo. Un día después apareció Trevor Bauer, quien trabajó 6.2 entradas, permitió apenas tres carreras, no concedió bases por bolas y ponchó a siete bateadores para conducir a los capitalinos a una nueva victoria, la segunda para él en esta temporada.
Esa solidez desde la rotación ha cambiado el rostro del equipo. La ofensiva ya no necesita producir marcadores de doble dígito para salir adelante. Ahora los Diablos también saben resolver partidos cerrados, apoyados en un pitcheo que responde cuando más se necesita.
Eso fue precisamente una de las principales características de los equipos campeones de 2024 y 2025: la capacidad para ganar de distintas maneras. Algunas veces con una ofensiva explosiva; otras, respaldados por una apertura de calidad y un bullpen que protegía ventajas mínimas.
Todavía falta camino por recorrer antes de los playoffs, pero la combinación de 12 victorias consecutivas, una rotación que comienza a fortalecerse y un equipo que vuelve a mostrar equilibrio en todas sus líneas envía un mensaje claro al resto de la Liga Mexicana de Beisbol.
Después de algunos meses de dudas, los Diablos Rojos empiezan a parecerse, otra vez, al equipo que conquistó los dos campeonatos más recientes.



