
La coincidencia resulta difícil de ignorar. Mientras los Diablos Rojos del México atraviesan una de las mejores rachas de su historia, los Boston Red Sox viven un momento muy similar en las Grandes Ligas.
Con su triunfo más reciente, los Diablos llegaron a 13 victorias consecutivas, una cifra que únicamente habían alcanzado una vez en sus 86 años de historia: en 1940, temporada en la que establecieron el récord de la franquicia con 15 triunfos al hilo.
La historia es sorprendentemente parecida en Boston. Este lunes, los Red Sox derrotaron 6-5 a los Orioles de Baltimore para llegar a 14 victorias consecutivas, quedando a solo un triunfo de igualar la marca histórica de la organización, establecida en 1946, cuando el legendario Ted Williams encabezó a un equipo que ganó 15 juegos seguidos.
Así, dos de las franquicias más tradicionales del béisbol, ambas identificadas con el color rojo desde su propio nombre, persiguen exactamente el mismo objetivo: alcanzar una racha de 16 victorias consecutivas que les permitan superar la mejor marca de su historia.
La diferencia es que Boston está a solo dos triunfos de conseguirlo, mientras que los Diablos necesitarán barrer la próxima serie frente a los Bravos de León para escribir una nueva página en los libros de récords.
Las coincidencias de este tipo son poco frecuentes en el béisbol. Dos equipos, dos ligas, dos países y dos épocas completamente distintas.
Pero todo al mismo tiempo. Esta semana, Diablos Rojos y Red Sox comparten el mismo reto: acercarse a un récord de franquicia que ha permanecido intacto durante décadas y demostrar que las mejores rachas también pueden repetirse… incluso al mismo tiempo.



