
Los Tigres de Quintana Roo salieron airosos de una de las visitas más complicadas del cierre de la temporada al derrotar 7-6 a los Guerreros de Oaxaca con un sencillo productor de Phillip Ervin en la parte alta de la novena entrada, completando así la barrida en territorio oaxaqueño.
La victoria permitió a los felinos ascender al tercer lugar de la Zona Sur cuando restan únicamente 12 juegos por disputar en el calendario regular.
Por ahora no es tiempo de festejos, sino de seguir luchando, porque si la serie en Oaxaca representaba una prueba importante, la que comienza este viernes podría ser todavía más trascendental. Los Tigres regresan a casa para recibir a los Pericos de Puebla, uno de los equipos que también pelea por un boleto a los playoffs. La diferencia entre ambos clubes es de apenas un juego, por lo que la serie podría provocar un nuevo movimiento en el standing.
Quintana Roo llega con el impulso de haber ganado tres partidos consecutivos a los Guerreros, ahora tendrá enfrente a otro rival directo, en una serie que puede marcar el rumbo de ambos equipos en la recta final de la campaña.
Con solo doce encuentros por disputar, cada victoria comienza a valer mucho más que una simple marca en el calendario. Los Tigres ya demostraron que pueden responder bajo presión al barrer a Oaxaca y el siguiente reto será confirmar que ese gran momento no fue pasajero y defender en casa un lugar que todavía está lejos de estar asegurado.
Si logran imponerse a Pericos, los felinos darán un paso muy importante rumbo a la postemporada. Después de superar una prueba de alto grado de dificultad… llega otra igual de importante.



