
Los Pericos de Puebla están muy cerca de asegurar su boleto a la postemporada y, además, lo están haciendo con una identidad completamente distinta a la de hace un año. Este martes derrotaron 4-1 a los Conspiradores de Querétaro y, aprovechando el desplome de los Tigres de Quintana Roo, ampliaron a dos juegos su ventaja sobre el séptimo lugar de la Zona Sur.
Pero hay un dato que explica mejor que ningún otro el gran momento que vive la novena poblana: nadie roba más bases en la Liga Mexicana de Beisbol que los Pericos.
El cuarto bat Luis Castro volvió a ser pieza clave al conectar dos imparables para elevar su promedio a .334, el más alto del equipo. Además, se estafó su base número 24 de la temporada, una jugada que también representó el robo 123 para los Pericos en la campaña.
Con esa cifra, Puebla se convirtió en el líder de la LMB en bases robadas, superando por cuatro a los Charros de Jalisco, el equipo que apenas el año pasado había dominado este departamento de manera aplastante.
El cambio ha sido espectacular. En 2025, los Pericos apenas consiguieron 74 robos de base, terminando en el lugar 12 de toda la liga. En contraste, los Charros alcanzaron un récord con 194 estafas, una cifra que les permitió finalizar 85 robos por encima del segundo lugar, demostrando un dominio absoluto en los senderos.
Un año después después, la historia dio un notable giro. Mientras Jalisco perdió gran parte de esa agresividad en las bases, Puebla convirtió la velocidad en una de sus principales fortalezas. Hoy, los Pericos no solo lideran la Liga Mexicana en robos de base, sino que también están cada vez más cerca de asegurar un lugar en los playoffs.
Su ascenso en el standing ha ido de la mano con un cambio radical de filosofía ofensiva. Y esa combinación de velocidad, oportunismo y buen momento colectivo tiene a los poblanos volando rumbo a la postemporada.



