
Lo que originalmente era una simple reprogramación del calendario podría terminar convirtiéndose en el momento que definió la temporada de los Piratas de Campeche.
Debido a la reprogramación de dos juegos pendientes que originalmente debían disputarse en Campeche, la visita de los Piratas a los Tigres de Quintana Roo se transformó en una inusual serie de cinco encuentros en el Estadio Beto Ávila de Cancún.
Y el cambio no pudo resultarles mejor. Los campechanos han aprovechado al máximo su estancia en Quintana Roo al ganar los cuatro primeros juegos de la serie: 4-2 el lunes, 3-2 y 3-0 en la doble cartelera del martes, y 9-7 este miércoles, colocándose muy cerca de asegurar un boleto a la postemporada.
La victoria del miércoles resultó especialmente valiosa porque, si los Piratas logran imponerse también este jueves, ampliarán a 4.5 juegos su ventaja sobre los propios Tigres cuando restan muy pocas jornadas del calendario regular, dejando prácticamente encaminada su clasificación a los playoffs.
Lo más curioso es que una modificación administrativa al calendario que pudo jugarles en contra, terminó favoreciendo ampliamente a Campeche. Lo que parecía un simple ajuste para recuperar juegos pendientes se convirtió en una oportunidad inmejorable para dar un golpe casi definitivo en la pelea por la postemporada.
Fuera del terreno también hubo momentos de tensión durante la serie, luego de que integrantes de la Porra Filibustera expresaran su inconformidad por las condiciones para ingresar con sus instrumentos al Estadio Beto Ávila. Sin embargo, la directiva de los Piratas emitió un comunicado en el que rechazó cualquier versión de maltrato, explicó que las medidas obedecieron a indicaciones de Protección Civil y agradeció públicamente la disposición de la organización de los Tigres para mantener un ambiente familiar.
Mientras tanto, dentro del diamante, los Piratas han hecho hablar únicamente a su béisbol. Cancún ha sido, hasta ahora, un verdadero paraíso para Campeche.



