
Hace apenas tres años, México conquistó por primera vez en su historia la medalla de oro en el béisbol de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. En Santo Domingo 2026, la historia fue exactamente la contraria: cuatro derrotas en cuatro juegos y el octavo y último lugar del torneo. El representativo nacional perdió ante Panamá, Colombia, Nicaragua en la fase de grupos y después cayó 1-0 frente a Curazao en el juego por el séptimo lugar, resultado que lo dejó en el fondo de la clasificación.
¿Qué cambió en tan poco tiempo? La diferencia más evidente parece estar en el nivel del plantel. En 2023, México contó con numerosos jugadores consolidados de la Liga Mexicana de Beisbol y logró construir un equipo capaz de ganar el torneo. Tres años después, el roster fue muy distinto y claramente menos competitivo.
Es cierto que el calendario tuvo mucho que ver. El torneo coincidió con la última semana del calendario regular de la LMB y con el inminente inicio de los playoffs, por lo que resulta completamente entendible que los clubes priorizaran a los peloteros que les pagan durante toda la temporada. Nadie puede reprocharles esa decisión.
La pregunta, entonces, no debe dirigirse a los equipos…. la pregunta debe ser otra: Si desde hace meses se sabía que el calendario impediría reunir a los mejores jugadores disponibles, ¿qué se hizo para que México pudiera presentar una selección realmente competitiva?
Administrar una Selección Nacional implica mucho más que utilizar su imagen para eventos promocionales o intentar fortalecer la identidad de la LMB (como sucedió en el Juego de Estrellas). También significa planear con anticipación cómo representar dignamente al país cuando llega una competencia internacional oficial.
Nadie esperaba un campeonato garantizado, pero sí era razonable esperar un equipo capaz de competir.
Porque una cosa es perder ante buenos rivales y otra muy distinta es pasar, en apenas tres años, de subir a lo más alto del podio a terminar en el último lugar del torneo. Ese resultado merece una explicación… y, sobre todo, una profunda reflexión sobre el futuro de la Selección Mexicana.



