
A simple vista parece un error. Si cada equipo de la Liga Mexicana de Beisbol disputó 93 juegos durante la temporada regular, ¿cómo pudo un pelotero aparecer en 94?
La respuesta está en una curiosa combinación entre un cambio de equipo y un juego pendiente, pero hay un detalle que hace la historia todavía más sorprendente: el protagonista tiene 43 años de edad.
Se trata de Jesse Castillo, uno de los jugadores más veteranos de la Liga Mexicana de Beisbol. El infielder inició la temporada con los Tecos de los Dos Laredos, organización con la que participó en cada uno de los primeros 51 encuentros del calendario. Posteriormente fue cambiado a los Piratas de Campeche, donde tampoco descansó y disputó los 42 juegos restantes de la temporada regular… y uno más.
Y es que ocurrió una situación muy poco común. Uno de los partidos de los Piratas había sido pospuesto cuando Jesse Castillo todavía pertenecía a los Tecos fue reprogramado para jugarse semanas después, cuando ya era jugador de Campeche, por lo que también participó en ese compromiso.
Así llegó a una cifra prácticamente imposible de imaginar: 94 juegos disputados en una temporada en la que ningún equipo tenía más de 93 programados.
En condiciones normales, los llamados “hombres de hierro” de la campaña fueron Harold Ramírez, quien entre Tecos y Sultanes participó en los 93 juegos del calendario, y Julián Ornelas, que tampoco se perdió ninguno de los 93 encuentros de los Diablos Rojos del México.
Pero la singular combinación entre un cambio de organización y la reposición de un juego pendiente permitió que Jesse Castillo superara incluso esa cifra.
Y quizá el dato más admirable de todos sea precisamente ése: a sus 43 años, cuando la mayoría de los peloteros ya puso fin a su carrera, Jesse Castillo no solo completó prácticamente todo el calendario… terminó jugando más partidos que cualquier otro pelotero del circuito.



