
Tommy John murió este sábado a los 83 años, pero en realidad su nombre ya estaba grabado para siempre en la historia del béisbol desde hacía más de medio siglo. Desde 1974, cada vez que un pitcher sufre una grave lesión en el ligamento del codo y necesita una reconstrucción, aparece su nombre: “cirugía Tommy John”.
Y hay una curiosidad extraordinaria: él no inventó la operación que lleva su nombre. El procedimiento fue desarrollado por el doctor Frank Jobe, médico de los Dodgers, después de que John sufriera una lesión en el codo izquierdo. El 25 de septiembre de 1974, Jobe realizó aquella operación experimental y John se convirtió en el primer pitcher en someterse a ella.
Lo que convirtió al lanzador en una leyenda fue lo que sucedió después. John regresó a Grandes Ligas en 1976, algo que en aquel momento parecía prácticamente imposible, y continuó lanzando durante 14 temporadas más. De hecho, terminó ganando más juegos después de la operación que antes de ella.
En total tuvo una carrera de 26 temporadas, 288 victorias, 2,245 ponches y cuatro Juegos de Estrellas, pero sus estadísticas quizá no sean su mayor legado.
Aquella operación experimental terminó convirtiéndose en una de las intervenciones más importantes de la medicina deportiva y ha permitido que innumerables pitchers regresen al montículo después de lesiones que alguna vez prácticamente significaban el final de una carrera.
Y ahí está la ironía: la operación no lleva el nombre del médico que la desarrolló, lleva el nombre del hombre que tuvo que aceptar ser el primero en probarla… y que después demostró que podía funcionar.
Frank Jobe creó el procedimiento…. Tommy John demostró que un pitcher podía volver.
Por eso, cuando murió este sábado, Tommy John no se convirtió en inmortal… ya lo era desde hacía más de 50 años. Su nombre quedó grabado en la historia del béisbol de una manera que muy pocos jugadores pueden presumir: en los brazos de generaciones enteras de pitchers.



