
Los Padres de San Diego parecen haber convertido las remontadas en una de sus principales señas de identidad en 2026. Y este martes volvieron a demostrarlo de la manera más dramática: perdían 4-1 ante los Nacionales al llegar a la octava entrada y terminaron ganando 5-4.
Durante siete entradas, San Diego había tenido enormes dificultades para producir ofensiva. Pero cuando llegó el momento de la verdad, volvió a aparecer ese equipo que se ha acostumbrado a no dar un juego por perdido. La remontada comenzó de una manera poco espectacular pero tremendamente efectiva: tres bases por bolas consecutivas llenaron las bases.
Austin Hays produjo la primera carrera con elevado de sacrificio, entonces apareció Manny Machado, quien conectó sencillo de dos carreras para empatar el encuentro.
Y apenas unos bateadores después llegó una de esas jugadas que parecen hechas para definir una remontada. Luis Campusano, con el bate roto, conectó un batazo corto que cayó entre los jardines derecho y central. La pelota quedó fuera del alcance de los defensivos y permitió que entrara la carrera que puso a San Diego arriba 5-4.
Cuatro carreras en una entrada habían convertido una derrota prácticamente encaminada en una victoria… y no es un hecho aislado.
Los Padres ya habían protagonizado numerosas remontadas durante esta temporada, incluyendo varias en las que llegaron a estar abajo por cuatro o más carreras. De hecho, para finales de agosto encabezaban las Grandes Ligas en ese tipo de remontadas.
La victoria de este martes fue además la tercera consecutiva para San Diego, que continúa metido de lleno en la pelea por el último boleto de Wild Card de la Liga Nacional.
Quizá esa sea una de las características que mejor definen a estos Padres: pueden estar abajo en la pizarra, pero rara vez parecen estar fuera del juego.
Y en septiembre, cuando cada derrota puede costar una temporada, esa capacidad puede convertirse en una de sus armas más importantes.

Los Padres de San Diego parecen haber convertido las remontadas en una de sus principales señas de identidad en 2026. Y este martes volvieron a demostrarlo de la manera más dramática: perdían 4-1 ante los Nacionales al llegar a la octava entrada y terminaron ganando 5-4.
Durante siete entradas, San Diego había tenido enormes dificultades para producir ofensiva. Pero cuando llegó el momento de la verdad, volvió a aparecer ese equipo que se ha acostumbrado a no dar un juego por perdido. La remontada comenzó de una manera poco espectacular pero tremendamente efectiva: tres bases por bolas consecutivas llenaron las bases.
Austin Hays produjo la primera carrera con elevado de sacrificio, entonces apareció Manny Machado, quien conectó sencillo de dos carreras para empatar el encuentro.
Y apenas unos bateadores después llegó una de esas jugadas que parecen hechas para definir una remontada. Luis Campusano, con el bate roto, conectó un batazo corto que cayó entre los jardines derecho y central. La pelota quedó fuera del alcance de los defensivos y permitió que entrara la carrera que puso a San Diego arriba 5-4.
Cuatro carreras en una entrada habían convertido una derrota prácticamente encaminada en una victoria… y no es un hecho aislado.
Los Padres ya habían protagonizado numerosas remontadas durante esta temporada, incluyendo varias en las que llegaron a estar abajo por cuatro o más carreras. De hecho, para finales de agosto encabezaban las Grandes Ligas en ese tipo de remontadas.
La victoria de este martes fue además la tercera consecutiva para San Diego, que continúa metido de lleno en la pelea por el último boleto de Wild Card de la Liga Nacional.
Quizá esa sea una de las características que mejor definen a estos Padres: pueden estar abajo en la pizarra, pero rara vez parecen estar fuera del juego.
Y en septiembre, cuando cada derrota puede costar una temporada, esa capacidad puede convertirse en una de sus armas más importantes.


