
Los Toros de Tijuana no solamente empataron la Serie del Rey…. recuperaron algo que podía ser todavía más importante: la confianza.
Después de haber sido sorprendidos en su propio estadio en el primer juego de la final, perdiendo 7-1 ante los Olmecas de Tabasco, Tijuana respondió al día siguiente con una contundente victoria de 13-2 que hizo mucho más que igualar la serie.
La paliza cambió el estado de ánimo. Una derrota como la del primer juego puede generar dudas, especialmente cuando ocurre en casa y en el inicio de una Serie del Rey. Pero la respuesta de los Toros fue inmediata y contundente. No se limitaron a ganar: dominaron.
Y eso puede tener un valor especial cuando la serie se traslada ahora a Villahermosa. Tijuana llega al tercer juego con la sensación de haber recuperado el control emocional de la confrontación. La serie está empatada, pero después de lo ocurrido el jueves, también parece haberse recuperado la percepción de que los Toros son el equipo que muchos consideraban favorito antes de comenzar la final.
Hay además otro elemento significativo para su manager. La victoria terminó con una racha personal de siete derrotas consecutivas de Roberto Kelly en juegos de Serie del Rey. Más allá de cualquier estadística, conseguir finalmente una victoria en una final también puede representar un alivio para quien conduce al equipo desde el dugout.
Ahora todo comienza de nuevo. Los dos equipos llegan a Tabasco con una victoria cada uno, pero Tijuana lo hace después de una reacción que difícilmente pudo ser más contundente.
Perdieron el primer juego, pero no perdieron la confianza. Al contrario: la recuperaron con una paliza y, ahora los Toros tendrán que demostrar que esa reacción no fue solamente una noche espectacular, sino el comienzo de una nueva etapa en la Serie del Rey.
Este viernes, en Villahermosa, comienza otro capítulo. Y Tijuana llega con algo que 24 horas antes parecía haber perdido: la confianza en que puede ser campeón.

Los Toros de Tijuana no solamente empataron la Serie del Rey…. recuperaron algo que podía ser todavía más importante: la confianza.
Después de haber sido sorprendidos en su propio estadio en el primer juego de la final, perdiendo 7-1 ante los Olmecas de Tabasco, Tijuana respondió al día siguiente con una contundente victoria de 13-2 que hizo mucho más que igualar la serie.
La paliza cambió el estado de ánimo. Una derrota como la del primer juego puede generar dudas, especialmente cuando ocurre en casa y en el inicio de una Serie del Rey. Pero la respuesta de los Toros fue inmediata y contundente. No se limitaron a ganar: dominaron.
Y eso puede tener un valor especial cuando la serie se traslada ahora a Villahermosa. Tijuana llega al tercer juego con la sensación de haber recuperado el control emocional de la confrontación. La serie está empatada, pero después de lo ocurrido el jueves, también parece haberse recuperado la percepción de que los Toros son el equipo que muchos consideraban favorito antes de comenzar la final.
Hay además otro elemento significativo para su manager. La victoria terminó con una racha personal de siete derrotas consecutivas de Roberto Kelly en juegos de Serie del Rey. Más allá de cualquier estadística, conseguir finalmente una victoria en una final también puede representar un alivio para quien conduce al equipo desde el dugout.
Ahora todo comienza de nuevo. Los dos equipos llegan a Tabasco con una victoria cada uno, pero Tijuana lo hace después de una reacción que difícilmente pudo ser más contundente.
Perdieron el primer juego, pero no perdieron la confianza. Al contrario: la recuperaron con una paliza y, ahora los Toros tendrán que demostrar que esa reacción no fue solamente una noche espectacular, sino el comienzo de una nueva etapa en la Serie del Rey.
Este viernes, en Villahermosa, comienza otro capítulo. Y Tijuana llega con algo que 24 horas antes parecía haber perdido: la confianza en que puede ser campeón.


