
Pete Alonso ya no juega para los Mets…. pero sigue siendo el preferido de los aficionados de los Mets. Y eso quedó demostrado de una manera difícil de ignorar durante su regreso al Citi Field con los Orioles.
Durante dos noches, los aficionados de Nueva York recibieron a Alonso (ya jugador de los Orioles) con ovaciones, cánticos y camisetas con su nombre. Después llegó el momento que parecía escrito por Hollywood: en la novena entrada, Alonso conectó ante Kodai Senga el jonrón 300 de su carrera, empató el juego y recibió una ovación de pie de los mismos aficionados que alguna vez lo vieron convertirse en el líder histórico de cuadrangulares de la franquicia.
Pero lo verdaderamente interesante ocurrió después. Mientras Alonso recibía el cariño de Citi Field, los propios jugadores de los Mets reconocieron lo extraño de la situación. Sean Manaea dijo que nunca había visto algo semejante. Francisco Lindor incluso había reclamado la noche anterior que los aficionados apoyaran más a los jugadores de casa.
Y ahí aparece el contraste que hace especial esta historia. Los Mets apostaron una cantidad gigantesca por Juan Soto: 15 años y 765 millones de dólares. Soto puede producir números individuales importantes y sigue siendo una de las grandes estrellas del béisbol, pero eso no ha impedido que Nueva York tenga una temporada muy por debajo de las expectativas. Analistas ya han señalado problemas colectivos de bateo, defensa y corrido de bases.
Mientras tanto, Alonso —el jugador que Nueva York dejó ir— regresó vestido de visitante y recibió un cariño que muchos jugadores locales quisieran tener… y luego llegó el 300.
Alonso se fue de Nueva York después de siete temporadas, dejando 264 jonrones, récord histórico de la franquicia. Ahora juega para Baltimore, pero en Queens quedó claro que hay cosas que ningún contrato puede comprar.
Los Mets tienen al jugador de 765 millones, pero cuando Pete Alonso volvió a casa, los aficionados dejaron claro quién sigue siendo su ídolo.

Pete Alonso ya no juega para los Mets…. pero sigue siendo el preferido de los aficionados de los Mets. Y eso quedó demostrado de una manera difícil de ignorar durante su regreso al Citi Field con los Orioles.
Durante dos noches, los aficionados de Nueva York recibieron a Alonso (ya jugador de los Orioles) con ovaciones, cánticos y camisetas con su nombre. Después llegó el momento que parecía escrito por Hollywood: en la novena entrada, Alonso conectó ante Kodai Senga el jonrón 300 de su carrera, empató el juego y recibió una ovación de pie de los mismos aficionados que alguna vez lo vieron convertirse en el líder histórico de cuadrangulares de la franquicia.
Pero lo verdaderamente interesante ocurrió después. Mientras Alonso recibía el cariño de Citi Field, los propios jugadores de los Mets reconocieron lo extraño de la situación. Sean Manaea dijo que nunca había visto algo semejante. Francisco Lindor incluso había reclamado la noche anterior que los aficionados apoyaran más a los jugadores de casa.
Y ahí aparece el contraste que hace especial esta historia. Los Mets apostaron una cantidad gigantesca por Juan Soto: 15 años y 765 millones de dólares. Soto puede producir números individuales importantes y sigue siendo una de las grandes estrellas del béisbol, pero eso no ha impedido que Nueva York tenga una temporada muy por debajo de las expectativas. Analistas ya han señalado problemas colectivos de bateo, defensa y corrido de bases.
Mientras tanto, Alonso —el jugador que Nueva York dejó ir— regresó vestido de visitante y recibió un cariño que muchos jugadores locales quisieran tener… y luego llegó el 300.
Alonso se fue de Nueva York después de siete temporadas, dejando 264 jonrones, récord histórico de la franquicia. Ahora juega para Baltimore, pero en Queens quedó claro que hay cosas que ningún contrato puede comprar.
Los Mets tienen al jugador de 765 millones, pero cuando Pete Alonso volvió a casa, los aficionados dejaron claro quién sigue siendo su ídolo.


