
Las imágenes de los jugadores de los Toros de Tijuana celebrando en el vestidor, poco después de conquistar la Serie del Rey, provocaron algunas críticas por un detalle muy particular: la Copa 108 Costuras, una pieza de alta orfebrería elaborada en plata .925 con detalles en vermeil de oro amarillo de 23 quilates, fue utilizada por los campeones para brindar.
Para algunos, aquello pudo parecer “de mal gusto” y así lo externaron en redes sociales, pero en el mundo del deporte profesional, sin embargo, es precisamente el tipo de celebración que convierte a un trofeo en parte de la historia del campeonato.
La tradición de beber de los trofeos tiene antecedentes enormes… en la NHL, beber champaña de la Stanley Cup se remonta hasta 1896 y, con el paso de los años, los campeones incluso han comido de ella y, en las 500 Millas de Indianápolis, el ganador celebra tradicionalmente tomando leche en Victory Lane. La costumbre nació en 1936 y hoy es una de las imágenes más reconocibles del automovilismo mundial.
Entonces, ¿por qué debería ser diferente en el beisbol mexicano? La Copa 108 Costuras no fue concebida únicamente para permanecer detrás de un cristal. TANE la creó como el trofeo que simboliza el triunfo de los equipos campeones de la Liga Mexicana y su propio diseño utiliza la forma de una copa, con las 108 costuras de una pelota recorriendo la pieza como símbolo de abrazar el triunfo.
Y tampoco significa que después de la celebración la pieza quede inutilizable. Especialistas en conservación y limpieza de metales cuentan con técnicas profesionales para retirar residuos y devolver este tipo de piezas a sus condiciones de presentación sin alterar sus características.
Los Toros acababan de ganar un campeonato. Estaban felices, abrazados y celebrando con la copa que habían ganado después de meses de trabajo y, tal vez el mayor homenaje que se le puede hacer a una copa de campeón, no sea encerrarla en una vitrina… sino hacer que cobre vida en las manos de quienes la ganaron.

Las imágenes de los jugadores de los Toros de Tijuana celebrando en el vestidor, poco después de conquistar la Serie del Rey, provocaron algunas críticas por un detalle muy particular: la Copa 108 Costuras, una pieza de alta orfebrería elaborada en plata .925 con detalles en vermeil de oro amarillo de 23 quilates, fue utilizada por los campeones para brindar.
Para algunos, aquello pudo parecer “de mal gusto” y así lo externaron en redes sociales, pero en el mundo del deporte profesional, sin embargo, es precisamente el tipo de celebración que convierte a un trofeo en parte de la historia del campeonato.
La tradición de beber de los trofeos tiene antecedentes enormes… en la NHL, beber champaña de la Stanley Cup se remonta hasta 1896 y, con el paso de los años, los campeones incluso han comido de ella y, en las 500 Millas de Indianápolis, el ganador celebra tradicionalmente tomando leche en Victory Lane. La costumbre nació en 1936 y hoy es una de las imágenes más reconocibles del automovilismo mundial.
Entonces, ¿por qué debería ser diferente en el beisbol mexicano? La Copa 108 Costuras no fue concebida únicamente para permanecer detrás de un cristal. TANE la creó como el trofeo que simboliza el triunfo de los equipos campeones de la Liga Mexicana y su propio diseño utiliza la forma de una copa, con las 108 costuras de una pelota recorriendo la pieza como símbolo de abrazar el triunfo.
Y tampoco significa que después de la celebración la pieza quede inutilizable. Especialistas en conservación y limpieza de metales cuentan con técnicas profesionales para retirar residuos y devolver este tipo de piezas a sus condiciones de presentación sin alterar sus características.
Los Toros acababan de ganar un campeonato. Estaban felices, abrazados y celebrando con la copa que habían ganado después de meses de trabajo y, tal vez el mayor homenaje que se le puede hacer a una copa de campeón, no sea encerrarla en una vitrina… sino hacer que cobre vida en las manos de quienes la ganaron.


