
Aunque todavía no existe un anuncio oficial, en medios de Coahuila ya se da por hecho que José Meléndez llegará a la organización de los Saraperos de Saltillo como presidente, mientras que Kevin Flete asumiría la responsabilidad del área deportiva.
Más allá de los nombres de los puestos, hay un detalle que resulta mucho más significativo: a un reconocido arquitecto de rosters no es común entregarle la presidencia de una organización y, esa decisión podría revelar hacia dónde apunta el proyecto.
Después de tres temporadas sin llegar a los playoffs y de haber disputado su último juego de postemporada el pasado 14 de agosto, la organización parece haber entendido que la reconstrucción no comienza necesariamente contratando jugadores, sino poniendo al frente del proyecto a quienes saben construir equipos.
La posible llegada de Meléndez y Flete representaría justamente eso: dos perfiles reconocidos por su trabajo en la conformación de rosters y con la responsabilidad de darle una nueva dirección deportiva a Saltillo, pero el caso de Meléndez tiene un ingrediente adicional porque si finalmente llega con el título de presidente, su responsabilidad iría mucho más allá de la construcción del roster. El puesto implicaría una posición de autoridad dentro de la organización que podría darle un margen de decisión poco habitual para un perfil eminentemente deportivo.
No sería simplemente contratar a un director deportivo; sería entregarle las llaves del proyecto y eso también explicaría por qué la inversión inicial parece estar concentrándose en la estructura antes que en los nombres de los jugadores.
Falta que Saraperos haga oficial la nueva organización y, sobre todo, conocer qué tanto cambiará la estructura interna y cuál será el margen de decisión de esta nueva mancuerna, pero si se confirma, el mensaje del propietario será claro: después de tres años fuera de playoffs, Saraperos no quiere solamente cambiar el roster; quiere cambiar la manera de construirlo.

Aunque todavía no existe un anuncio oficial, en medios de Coahuila ya se da por hecho que José Meléndez llegará a la organización de los Saraperos de Saltillo como presidente, mientras que Kevin Flete asumiría la responsabilidad del área deportiva.
Más allá de los nombres de los puestos, hay un detalle que resulta mucho más significativo: a un reconocido arquitecto de rosters no es común entregarle la presidencia de una organización y, esa decisión podría revelar hacia dónde apunta el proyecto.
Después de tres temporadas sin llegar a los playoffs y de haber disputado su último juego de postemporada el pasado 14 de agosto, la organización parece haber entendido que la reconstrucción no comienza necesariamente contratando jugadores, sino poniendo al frente del proyecto a quienes saben construir equipos.
La posible llegada de Meléndez y Flete representaría justamente eso: dos perfiles reconocidos por su trabajo en la conformación de rosters y con la responsabilidad de darle una nueva dirección deportiva a Saltillo, pero el caso de Meléndez tiene un ingrediente adicional porque si finalmente llega con el título de presidente, su responsabilidad iría mucho más allá de la construcción del roster. El puesto implicaría una posición de autoridad dentro de la organización que podría darle un margen de decisión poco habitual para un perfil eminentemente deportivo.
No sería simplemente contratar a un director deportivo; sería entregarle las llaves del proyecto y eso también explicaría por qué la inversión inicial parece estar concentrándose en la estructura antes que en los nombres de los jugadores.
Falta que Saraperos haga oficial la nueva organización y, sobre todo, conocer qué tanto cambiará la estructura interna y cuál será el margen de decisión de esta nueva mancuerna, pero si se confirma, el mensaje del propietario será claro: después de tres años fuera de playoffs, Saraperos no quiere solamente cambiar el roster; quiere cambiar la manera de construirlo.


