
Esta semana el Senado de la República abrió un espacio para hablar de futbol mexicano. El tema central fue el ascenso y descenso, nada que ver con el beisbol, pero dentro de la discusión apareció un concepto que va mucho más allá del futbol: garantizar la competencia, el mérito y las oportunidades para quienes buscan llegar al profesionalismo.
Y entonces surge una pregunta casi inevitable para quienes seguimos al Rey de los Deportes: ¿Algún día los senadores voltearán al beisbol?
No porque el problema sea el mismo. No lo es. En el futbol se habla de estructuras de competencia entre diferentes categorías profesionales, mientras que en el beisbol mexicano la discusión es otra, pero también tiene que ver con las oportunidades para los jugadores que intentan abrirse camino.
En la Liga Mexicana de Beisbol, para la temporada 2026 cada equipo puede registrar hasta 18 jugadores extranjeros. En 2024 y 2025 el número permitido fue de 20.
No se trata de afirmar que cada extranjero le quite automáticamente el lugar a un mexicano. El debate es más amplio: ¿cuántos espacios necesita el beisbolista mexicano para desarrollar su carrera y demostrar que puede competir al máximo nivel?
Porque una cosa es hablar de abrir oportunidades para quienes comienzan en el profesionalismo y otra muy distinta es que esas oportunidades realmente existan cuando llega el momento de ocupar un roster.
El futbol llevó esta conversación al Senado. El beisbol, por ahora, la observa desde afuera y quizá algún día alguien se pregunte también por los jóvenes que salen de las academias, de las ligas infantiles y juveniles, de los equipos de desarrollo y que buscan una oportunidad en la LMB.
No sería llevar el futbol al beisbol, eso es imposible. Las realidades son distintas y además gran parte del talento mexicano se va a Estados Unidos, sería simplemente hacer la misma pregunta: ¿qué estamos haciendo para que el talento mexicano tenga más oportunidades de llegar?

Esta semana el Senado de la República abrió un espacio para hablar de futbol mexicano. El tema central fue el ascenso y descenso, nada que ver con el beisbol, pero dentro de la discusión apareció un concepto que va mucho más allá del futbol: garantizar la competencia, el mérito y las oportunidades para quienes buscan llegar al profesionalismo.
Y entonces surge una pregunta casi inevitable para quienes seguimos al Rey de los Deportes: ¿Algún día los senadores voltearán al beisbol?
No porque el problema sea el mismo. No lo es. En el futbol se habla de estructuras de competencia entre diferentes categorías profesionales, mientras que en el beisbol mexicano la discusión es otra, pero también tiene que ver con las oportunidades para los jugadores que intentan abrirse camino.
En la Liga Mexicana de Beisbol, para la temporada 2026 cada equipo puede registrar hasta 18 jugadores extranjeros. En 2024 y 2025 el número permitido fue de 20.
No se trata de afirmar que cada extranjero le quite automáticamente el lugar a un mexicano. El debate es más amplio: ¿cuántos espacios necesita el beisbolista mexicano para desarrollar su carrera y demostrar que puede competir al máximo nivel?
Porque una cosa es hablar de abrir oportunidades para quienes comienzan en el profesionalismo y otra muy distinta es que esas oportunidades realmente existan cuando llega el momento de ocupar un roster.
El futbol llevó esta conversación al Senado. El beisbol, por ahora, la observa desde afuera y quizá algún día alguien se pregunte también por los jóvenes que salen de las academias, de las ligas infantiles y juveniles, de los equipos de desarrollo y que buscan una oportunidad en la LMB.
No sería llevar el futbol al beisbol, eso es imposible. Las realidades son distintas y además gran parte del talento mexicano se va a Estados Unidos, sería simplemente hacer la misma pregunta: ¿qué estamos haciendo para que el talento mexicano tenga más oportunidades de llegar?


