
Hace apenas una semana comentamos en BEISBOL MX lo que significaba para Yaquis de Obregón perder al “Haper” Gamboa durante toda la temporada de la Liga Mexicana del Pacífico. El campeón de bateo con Diablos Rojos decidió someterse a una cirugía de hombro y su ausencia representa una baja importante para el equipo sonorense.
La situación, evidentemente, genera preguntas. ¿Por qué pudo jugar toda la temporada de verano y ahora necesita una operación? ¿Cuándo se tomó la decisión? ¿Desde cuándo conocía el problema? ¿Había otras alternativas?… son preguntas que podrían considerarse legítimas.
Pero lo que resulta mucho más delicado es cuando una pregunta empieza a transformarse en una acusación que alginas personas están haciendo: “Gamboa habría retrasado deliberadamente su operación para poder jugar con Diablos y llegar en condiciones al verano de 2027”.
¿Con qué elementos se puede afirmar algo así? Y es que, no existe información suficiente para conocer el diagnóstico médico completo, las recomendaciones que recibió el jugador, las alternativas que evaluaron los especialistas o las razones exactas por las que la cirugía se realizó ahora y no antes.
Y hay algo que no deberíamos olvidar: la salud de Gamboa le pertenece a Gamboa.
Tiene todo el derecho del mundo a decidir, junto con los especialistas que lo atienden, cuándo es el momento adecuado para operarse. Y también tiene derecho a elegir lo que considere más conveniente para su carrera profesional, exactamente como cualquier persona tiene derecho a tomar decisiones pensando en su futuro.
Eso no significa que Yaquis no pueda sentirse perjudicado… por supuesto que puede. El equipo pierde a un jugador importante y sus aficionados tienen todo el derecho a lamentarlo, cuestionarlo o incluso estar en desacuerdo con la decisión, pero que una decisión pueda beneficiar la carrera del jugador no significa, por sí mismo, que haya sido tomada con mala intención hacia el club.
Se puede opinar, se puede estar en desacuerdo, se puede preguntar…. pero cuando una duda se convierte en una acusación, hacen falta elementos para sostenerla.
Porque entre preguntar y acusar hay una diferencia enorme. Y en este caso, esa diferencia importa.

Hace apenas una semana comentamos en BEISBOL MX lo que significaba para Yaquis de Obregón perder al “Haper” Gamboa durante toda la temporada de la Liga Mexicana del Pacífico. El campeón de bateo con Diablos Rojos decidió someterse a una cirugía de hombro y su ausencia representa una baja importante para el equipo sonorense.
La situación, evidentemente, genera preguntas. ¿Por qué pudo jugar toda la temporada de verano y ahora necesita una operación? ¿Cuándo se tomó la decisión? ¿Desde cuándo conocía el problema? ¿Había otras alternativas?… son preguntas que podrían considerarse legítimas.
Pero lo que resulta mucho más delicado es cuando una pregunta empieza a transformarse en una acusación que alginas personas están haciendo: “Gamboa habría retrasado deliberadamente su operación para poder jugar con Diablos y llegar en condiciones al verano de 2027”.
¿Con qué elementos se puede afirmar algo así? Y es que, no existe información suficiente para conocer el diagnóstico médico completo, las recomendaciones que recibió el jugador, las alternativas que evaluaron los especialistas o las razones exactas por las que la cirugía se realizó ahora y no antes.
Y hay algo que no deberíamos olvidar: la salud de Gamboa le pertenece a Gamboa.
Tiene todo el derecho del mundo a decidir, junto con los especialistas que lo atienden, cuándo es el momento adecuado para operarse. Y también tiene derecho a elegir lo que considere más conveniente para su carrera profesional, exactamente como cualquier persona tiene derecho a tomar decisiones pensando en su futuro.
Eso no significa que Yaquis no pueda sentirse perjudicado… por supuesto que puede. El equipo pierde a un jugador importante y sus aficionados tienen todo el derecho a lamentarlo, cuestionarlo o incluso estar en desacuerdo con la decisión, pero que una decisión pueda beneficiar la carrera del jugador no significa, por sí mismo, que haya sido tomada con mala intención hacia el club.
Se puede opinar, se puede estar en desacuerdo, se puede preguntar…. pero cuando una duda se convierte en una acusación, hacen falta elementos para sostenerla.
Porque entre preguntar y acusar hay una diferencia enorme. Y en este caso, esa diferencia importa.


