
El 3 de abril, justo cuando estaba por comenzar la temporada 2026 de la LMB, Tabasco estrenaba un lugar para pegar más swings. Ese día abrió sus puertas B-BAT Villahermosa, una nueva opción para practicar bateo y vivir el béisbol de una manera diferente.
Y esa misma temporada, los Olmecas terminaron haciendo algo que no conseguían desde 1993: regresar a una Serie del Rey.
¿Fue una coincidencia? Por supuesto. Pero qué buena coincidencia.
Las jaulas de bateo B-BAT, con años de éxito en la CDMX, Torreón y Querétaro, llegaron a Villahermosa cuando comenzaba una temporada que terminaría siendo histórica para el béisbol tabasqueño. Mientras en las nuevas jaulas se acumulaban swings, los Olmecas comenzaron un camino que los llevaría desde un complicado inicio de campaña hasta conquistar la Zona Sur y disputar nuevamente el campeonato de la LMB.
No estamos diciendo que una cosa provocó la otra. Sería absurdo… pero sí resulta curioso pensar que, precisamente cuando el béisbol de Tabasco se preparaba para vivir una temporada especial, también apareció un espacio dedicado a que más personas pudieran tomar un bat, entrar a una jaula y experimentar lo que significa enfrentar una pelota.
Porque el béisbol también se construye así: con niños que empiezan a batear, jóvenes que quieren mejorar, aficionados que simplemente quieren sentir lo que hace un pelotero y nuevos espacios que acercan el juego a la gente. Y quizá esa sea la verdadera coincidencia que vale la pena destacar.
B-BAT abrió sus puertas cuando comenzaba la temporada, una temporada en la que los Olmecas terminaron con 33 años de espera.
Los swings de B-BAT, la energía de Villahermosa y una extraordinaria coincidencia. Después de tantos años esperando volver a una Serie del Rey, Tabasco necesitaba muchos swings… y este año los hubo.

El 3 de abril, justo cuando estaba por comenzar la temporada 2026 de la LMB, Tabasco estrenaba un lugar para pegar más swings. Ese día abrió sus puertas B-BAT Villahermosa, una nueva opción para practicar bateo y vivir el béisbol de una manera diferente.
Y esa misma temporada, los Olmecas terminaron haciendo algo que no conseguían desde 1993: regresar a una Serie del Rey.
¿Fue una coincidencia? Por supuesto. Pero qué buena coincidencia.
Las jaulas de bateo B-BAT, con años de éxito en la CDMX, Torreón y Querétaro, llegaron a Villahermosa cuando comenzaba una temporada que terminaría siendo histórica para el béisbol tabasqueño. Mientras en las nuevas jaulas se acumulaban swings, los Olmecas comenzaron un camino que los llevaría desde un complicado inicio de campaña hasta conquistar la Zona Sur y disputar nuevamente el campeonato de la LMB.
No estamos diciendo que una cosa provocó la otra. Sería absurdo… pero sí resulta curioso pensar que, precisamente cuando el béisbol de Tabasco se preparaba para vivir una temporada especial, también apareció un espacio dedicado a que más personas pudieran tomar un bat, entrar a una jaula y experimentar lo que significa enfrentar una pelota.
Porque el béisbol también se construye así: con niños que empiezan a batear, jóvenes que quieren mejorar, aficionados que simplemente quieren sentir lo que hace un pelotero y nuevos espacios que acercan el juego a la gente. Y quizá esa sea la verdadera coincidencia que vale la pena destacar.
B-BAT abrió sus puertas cuando comenzaba la temporada, una temporada en la que los Olmecas terminaron con 33 años de espera.
Los swings de B-BAT, la energía de Villahermosa y una extraordinaria coincidencia. Después de tantos años esperando volver a una Serie del Rey, Tabasco necesitaba muchos swings… y este año los hubo.


