
Los Yankees estuvieron a punto de vivir una de las noches más humillantes de su historia en playoffs. Tampa Bay los dejó sin conectar hit durante las primeras siete entradas y dos tercios, y cuando finalmente apareció el único imparable de Nueva York, ni siquiera terminó convirtiéndolo en una oportunidad de ataque.
Austin Wells rompió el no-hitter con dos outs en la octava entrada al conectar un batazo por la línea del jardín derecho. Intentó convertir el doble en triple, pero fue puesto out en tercera. Así terminó la amenaza y también la posibilidad de que Tampa Bay completara un juego sin hit ni carrera.
Drew Rasmussen fue el gran responsable del dominio. El derecho trabajó ocho entradas en blanco, permitió solamente ese hit, otorgó dos bases por bolas y ponchó a 10 bateadores. Después entró Bryan Baker para cerrar el encuentro y retiró en orden a los tres bateadores que enfrentó, con dos ponches.
Los Yankees terminaron con un solo hit, la menor cantidad que han conseguido en un juego de playoffs en toda su historia. Y mientras la ofensiva de Nueva York simplemente no encontraba la manera de responder, Tampa Bay necesitó una sola carrera para ganar… la produjo el mexicano Jonathan Aranda.
En la cuarta entrada, Aranda encontró un lanzamiento de Gerrit Cole y conectó un cuadrangular por el jardín derecho-central que recorrió 417 pies, salió de su bat a 107.1 millas por hora y terminó siendo la única anotación del partido.
Así, Tampa Bay ganó 1-0 y tomó ventaja de 1-0 en la Serie Divisional.
Aranda decidió el juego con un batazo. Rasmussen estuvo a punto de hacer historia desde la lomita y los Yankees se quedaron a solamente cuatro outs de ser víctimas de un juego sin hit ni carrera.

Los Yankees estuvieron a punto de vivir una de las noches más humillantes de su historia en playoffs. Tampa Bay los dejó sin conectar hit durante las primeras siete entradas y dos tercios, y cuando finalmente apareció el único imparable de Nueva York, ni siquiera terminó convirtiéndolo en una oportunidad de ataque.
Austin Wells rompió el no-hitter con dos outs en la octava entrada al conectar un batazo por la línea del jardín derecho. Intentó convertir el doble en triple, pero fue puesto out en tercera. Así terminó la amenaza y también la posibilidad de que Tampa Bay completara un juego sin hit ni carrera.
Drew Rasmussen fue el gran responsable del dominio. El derecho trabajó ocho entradas en blanco, permitió solamente ese hit, otorgó dos bases por bolas y ponchó a 10 bateadores. Después entró Bryan Baker para cerrar el encuentro y retiró en orden a los tres bateadores que enfrentó, con dos ponches.
Los Yankees terminaron con un solo hit, la menor cantidad que han conseguido en un juego de playoffs en toda su historia. Y mientras la ofensiva de Nueva York simplemente no encontraba la manera de responder, Tampa Bay necesitó una sola carrera para ganar… la produjo el mexicano Jonathan Aranda.
En la cuarta entrada, Aranda encontró un lanzamiento de Gerrit Cole y conectó un cuadrangular por el jardín derecho-central que recorrió 417 pies, salió de su bat a 107.1 millas por hora y terminó siendo la única anotación del partido.
Así, Tampa Bay ganó 1-0 y tomó ventaja de 1-0 en la Serie Divisional.
Aranda decidió el juego con un batazo. Rasmussen estuvo a punto de hacer historia desde la lomita y los Yankees se quedaron a solamente cuatro outs de ser víctimas de un juego sin hit ni carrera.


