
Mason Miller fue, durante 2026, una de las armas más importantes de los Padres y uno de los mejores cerradores de Grandes Ligas… quizá, el mejor de todos. Su trabajo estaba muy definido: entrar en la novena, conseguir los tres outs y terminar los juegos.
De sus 66 apariciones durante la temporada, en 60 lanzó solamente una entrada.
Pero en el segundo juego de la Serie Divisional contra Milwaukee, el plan fue diferente. El mánager Craig Stammen decidió utilizarlo desde la octava entrada y, de acuerdo con su explicación posterior, los Padres ya tenían contemplado que Miller trabajara seis outs.
Ahí comienza la discusión. No porque Miller no fuera capaz de lanzar dos entradas, es evidente que un lanzador de su calidad lo puede hacer y de hecho ya lo había hecho.
La pregunta es otra: ¿era necesario decidir desde antes que Miller debía trabajar dos entradas cuando durante toda la temporada su rol había sido prácticamente de una sola entrada? Miller hizo perfectamente su trabajo en la octava retirando a los tres bateadores que enfrentó.
Pero regresó para la novena, y ahí comenzó a mostrar algo poco habitual en él. Con dos outs y las bases llenas, después de acumular 40 lanzamientos, Jackson Chourio conectó el sencillo que produjo las dos carreras con las que Milwaukee dejó tendidos a los Padres.
¿El desenlace demuestra que el plan fue equivocado? No necesariamente, pero sí permite hacer una pregunta legítima: ¿en los playoffs se debe sacar a tu mejor cerrador antes de tiempo para enfrentar al corazón del lineup, o respetar el papel que durante toda la temporada lo convirtió en uno de los mejores cerradores de MLB?
Stammen tomó la decisión antes de que Miller lanzara la primera pelota.
Y precisamente por eso, la discusión empieza en la octava.

Mason Miller fue, durante 2026, una de las armas más importantes de los Padres y uno de los mejores cerradores de Grandes Ligas… quizá, el mejor de todos. Su trabajo estaba muy definido: entrar en la novena, conseguir los tres outs y terminar los juegos.
De sus 66 apariciones durante la temporada, en 60 lanzó solamente una entrada.
Pero en el segundo juego de la Serie Divisional contra Milwaukee, el plan fue diferente. El mánager Craig Stammen decidió utilizarlo desde la octava entrada y, de acuerdo con su explicación posterior, los Padres ya tenían contemplado que Miller trabajara seis outs.
Ahí comienza la discusión. No porque Miller no fuera capaz de lanzar dos entradas, es evidente que un lanzador de su calidad lo puede hacer y de hecho ya lo había hecho.
La pregunta es otra: ¿era necesario decidir desde antes que Miller debía trabajar dos entradas cuando durante toda la temporada su rol había sido prácticamente de una sola entrada? Miller hizo perfectamente su trabajo en la octava retirando a los tres bateadores que enfrentó.
Pero regresó para la novena, y ahí comenzó a mostrar algo poco habitual en él. Con dos outs y las bases llenas, después de acumular 40 lanzamientos, Jackson Chourio conectó el sencillo que produjo las dos carreras con las que Milwaukee dejó tendidos a los Padres.
¿El desenlace demuestra que el plan fue equivocado? No necesariamente, pero sí permite hacer una pregunta legítima: ¿en los playoffs se debe sacar a tu mejor cerrador antes de tiempo para enfrentar al corazón del lineup, o respetar el papel que durante toda la temporada lo convirtió en uno de los mejores cerradores de MLB?
Stammen tomó la decisión antes de que Miller lanzara la primera pelota.
Y precisamente por eso, la discusión empieza en la octava.


