
Faltan siete días para la fecha que marca el regreso de los Mayos de Navojoa a su casa. El miércoles 14 de octubre está programado el primer juego de la temporada en el Estadio Manuel “Ciclón” Echeverría, frente a los Yaquis de Ciudad Obregón.
Y a estas alturas hay una pregunta que merece una respuesta: si el retraso de la remodelación es tan importante como se ha reportado, ¿quién falló?
Porque el proyecto tenía planeación. Hubo un proyecto ejecutivo, una licitación, una empresa constructora seleccionada y una fecha de entrega originalmente establecida para el 1 de octubre, posteriormente llevada al 8 de octubre. La obra fue adjudicada a Grupo Empresarial Shagiha por más de 172 millones de pesos.
Entonces, ¿qué sucedió?
¿Falló la gestión del Gobierno de Sonora al supervisar una obra pública que tenía fechas establecidas? ¿Falló la constructora en el cumplimiento de los tiempos? ¿O también corresponde cuestionar a los Mayos por no haber dado seguimiento suficiente a una obra de la que depende directamente su regreso a Navojoa?
Y hay algo más. El club había sostenido todavía hace unas semanas que el estadio estaría listo. Incluso el 30 de septiembre el presidente de la LMP, Salvador Escobar, aseguró que los Mayos jugarían en el “Ciclón”, aunque reconoció retrasos provocados por las condiciones climatológicas.
Pero si hoy persiste la incertidumbre, la afición merece saberlo… los Mayos vienen de un año fuera de Navojoa y de una aventura en Tucson que terminó sin consolidarse. El regreso debía significar recuperar una casa y recuperar también a su gente.
Por eso la pregunta no es solamente si el estadio llegará a tiempo, es si una afición que ya esperó un año merece llegar a siete días del regreso sin tener certeza de dónde verá jugar a su equipo.
Porque a estas alturas, la incertidumbre ya no debería existir.

Faltan siete días para la fecha que marca el regreso de los Mayos de Navojoa a su casa. El miércoles 14 de octubre está programado el primer juego de la temporada en el Estadio Manuel “Ciclón” Echeverría, frente a los Yaquis de Ciudad Obregón.
Y a estas alturas hay una pregunta que merece una respuesta: si el retraso de la remodelación es tan importante como se ha reportado, ¿quién falló?
Porque el proyecto tenía planeación. Hubo un proyecto ejecutivo, una licitación, una empresa constructora seleccionada y una fecha de entrega originalmente establecida para el 1 de octubre, posteriormente llevada al 8 de octubre. La obra fue adjudicada a Grupo Empresarial Shagiha por más de 172 millones de pesos.
Entonces, ¿qué sucedió?
¿Falló la gestión del Gobierno de Sonora al supervisar una obra pública que tenía fechas establecidas? ¿Falló la constructora en el cumplimiento de los tiempos? ¿O también corresponde cuestionar a los Mayos por no haber dado seguimiento suficiente a una obra de la que depende directamente su regreso a Navojoa?
Y hay algo más. El club había sostenido todavía hace unas semanas que el estadio estaría listo. Incluso el 30 de septiembre el presidente de la LMP, Salvador Escobar, aseguró que los Mayos jugarían en el “Ciclón”, aunque reconoció retrasos provocados por las condiciones climatológicas.
Pero si hoy persiste la incertidumbre, la afición merece saberlo… los Mayos vienen de un año fuera de Navojoa y de una aventura en Tucson que terminó sin consolidarse. El regreso debía significar recuperar una casa y recuperar también a su gente.
Por eso la pregunta no es solamente si el estadio llegará a tiempo, es si una afición que ya esperó un año merece llegar a siete días del regreso sin tener certeza de dónde verá jugar a su equipo.
Porque a estas alturas, la incertidumbre ya no debería existir.


