
Diablos Rojos Femenil ya trabaja en la conformación de su equipo para la próxima temporada de la Liga Mexicana de Softbol (LMS), con un objetivo que ilusionaría a su afición: recuperar a las tres jugadoras que han marcado buena parte de la joven historia de la franquicia, iniciada en 2024.
Megan Faraimo, Jazmyn Jackson y Janae Jefferson son los nombres que la organización quisiera volver a tener en su roster, sin embargo, reunirlas será una misión complicada, aunque no imposible. El presidente del equipo, Jorge del Valle, reconoció que el fuerte interés por las tres jugadoras existe, pero también explicó que la operación tiene un obstáculo importante: el costo de sus servicios.
No se trata de jugadoras más. Las tres han demostrado su valor en México y en otras ligas del mundo, y sus resultados las colocan entre las figuras más destacadas de los Diablos desde el nacimiento del equipo. Saben lo que valen en el mercado y sus contratos representan un desafío para cualquier organización que busque reunirlas.
Faraimo fue triple campeona de pitcheo en 2025, una muestra de su dominio desde la lomita. Ese mismo año, Jackson consiguió la triple corona de bateo, un logro que refleja su impacto ofensivo. Jefferson, por su parte, alcanzó en 2026 una marca notable al conectar 50 imparables en menos de 100 turnos al bat.
Recuperar a las tres significaría reunir nuevamente una combinación de poder ofensivo y dominio en el pitcheo, pero los Diablos deben trabajar dentro de las condiciones económicas de la liga. La LMS establece un tope salarial que los equipos deben respetar. Por ello, el deseo de contar con las mejores jugadoras no depende solamente de la voluntad de la directiva: también exige hacer cuentas y encontrar una fórmula viable para integrar el roster.
Los Diablos han construido una organización acostumbrada a competir por los primeros lugares y su intención es mantener esa línea en el softbol femenil. La pregunta ahora es hasta dónde podrán llegar sus negociaciones.
El interés está confirmado por su presidente. El regreso de las tres, todavía no.
Para los Diablos, el reto consiste en convertir ese deseo en realidad sin rebasar los límites económicos de la LMS.

Diablos Rojos Femenil ya trabaja en la conformación de su equipo para la próxima temporada de la Liga Mexicana de Softbol (LMS), con un objetivo que ilusionaría a su afición: recuperar a las tres jugadoras que han marcado buena parte de la joven historia de la franquicia, iniciada en 2024.
Megan Faraimo, Jazmyn Jackson y Janae Jefferson son los nombres que la organización quisiera volver a tener en su roster, sin embargo, reunirlas será una misión complicada, aunque no imposible. El presidente del equipo, Jorge del Valle, reconoció que el fuerte interés por las tres jugadoras existe, pero también explicó que la operación tiene un obstáculo importante: el costo de sus servicios.
No se trata de jugadoras más. Las tres han demostrado su valor en México y en otras ligas del mundo, y sus resultados las colocan entre las figuras más destacadas de los Diablos desde el nacimiento del equipo. Saben lo que valen en el mercado y sus contratos representan un desafío para cualquier organización que busque reunirlas.
Faraimo fue triple campeona de pitcheo en 2025, una muestra de su dominio desde la lomita. Ese mismo año, Jackson consiguió la triple corona de bateo, un logro que refleja su impacto ofensivo. Jefferson, por su parte, alcanzó en 2026 una marca notable al conectar 50 imparables en menos de 100 turnos al bat.
Recuperar a las tres significaría reunir nuevamente una combinación de poder ofensivo y dominio en el pitcheo, pero los Diablos deben trabajar dentro de las condiciones económicas de la liga. La LMS establece un tope salarial que los equipos deben respetar. Por ello, el deseo de contar con las mejores jugadoras no depende solamente de la voluntad de la directiva: también exige hacer cuentas y encontrar una fórmula viable para integrar el roster.
Los Diablos han construido una organización acostumbrada a competir por los primeros lugares y su intención es mantener esa línea en el softbol femenil. La pregunta ahora es hasta dónde podrán llegar sus negociaciones.
El interés está confirmado por su presidente. El regreso de las tres, todavía no.
Para los Diablos, el reto consiste en convertir ese deseo en realidad sin rebasar los límites económicos de la LMS.


